Buenísimo artículo de investigación el que publicaba The New York Times hace unos días y que puede ser de gran interés para cualquier corredor que aspire a ser más rápido. Según este estudio basado en los datos de carreras subidos a Strava por un total de 500.000 pruebas de maratón y media maratón desde 2014 podríamos asegurar que el tipo de zapatilla utilizada, en concreto un modelo, puede suponer un 4%  de ahorro de energía cuando corremos con ellas.

Ojo, que estaríamos hablando de una eficiencia que traducido en minutos supone bajar 6 minutos para un corredor de tres horas en maratón o unos ocho minutos para un corredor de cuatro horas.

Estamos hablando del famoso modelo Vaporfly, del que ya hemos hablado en alguna ocasión y que Nike lanzó al mercado el verano pasado por un precio aproximado de 250 dólares (unos 215€) e incluso en el mercado de segunda mano pueden alcanzar los 400 dólares o más. La última versión, las Elite Flyprint, se vendieron a un número limitado de corredores en Londres para el Maratón de 2018 a un precio de 499 libras, unos 560 euros.

A diferencia de la mayoría de zapatillas para correr, tienen una placa de fibra de carbono en la suela intermedia, que almacena y libera energía con cada zancada y se supone que actúa como una especie de tirachinas, o catapulta, para impulsar al corredor hacia adelante. En comparación con una zapatilla de entrenamiento normal, las Vaporfly se desgastan más rápido y pueden perder  su efectividad después de 160 kms aproximadamente.

Pero, este tipo de avance tecnológico, ¿no supondría una ventaja desleal para otros corredores? Estaríamos ante un caso similar al de los trajes de baño de poliuretano, que se terminaron prohibiendo por mejorar la flotabilidad y velocidad de los nadadores reduciendo sus tiempos hasta en un 2%. Según la normativa sobre el calzado permitido, lo único que se dice es que “las zapatillas no deben ser fabricadas para dar a los atletas una ayuda o ventaja injusta.” Pero no especifica cuál podría ser esa ventaja.

La conclusión

El análisis concluye que en una carrera entre dos corredores de similares condiciones atléticas, el corredor que usa Vaporfly tendría una ventaja real sobre otro corredor que corriera con otro modelo. Y esto es extensible a corredores lentos y rápidos, hombres y mujeres, personas que corrían su segundo maratón o el quinto de su trayectoria deportiva.

Esta afirmación se ha obtenido de las decenas de miles de corredores aficionados que compiten en carreras y suben los datos de sus resultados a Strava. Concretamente se han basado en perfiles de más de 700 carreras en docenas de países desde 2014. The Times recopiló los resultados de alrededor de 280.000 maratones y 215.000 medias maratones completadas.

Estos datos normalmente incluyen estadísticas como el tiempo total del corredor, los parciales por cada kilómetro y un mapa de la ruta que ha hecho el corredor. En aproximadamente un tercio de los tracks de carreras de Strava, los atletas incluyeron datos sobre las zapatillas con las que corrían.

 

Los datos concretos del estudio podéis verlos en el artículo de The New York Times, pero la conclusión es clara. Siempre que se busque una evidencia de que la zapatilla influye en los tiempos de maratón o media maratón, las Vaporfly se encuentran en la parte superior de la lista.

Todavía puede haber algo que se nos escape del estudio. Puede ser que los corredores corren con las Vaporfly sólo cuando saben que van a correr más rápido, o que el hecho de usar Vaporfly correlacione con otras cosas que indican que un corredor va a correr más rápido. Reconocemos que es imposible controlar todos los factores que afectan al rendimiento en maratones. Pero hay evidencias de que las zapatillas correlacionan y mucho.

En primer lugar, el estudio identifica el kilometraje de entrenamiento en los meses previos a una carrera para corredores cuyos registros de entrenamiento son públicos, una clara indicación de que un corredor se está volviendo más serio en la preparación para la carrera. Los kilómetros de entrenamiento son una variable que incluyen en su enfoque estadístico, y cuando asocian tipos de corredores que corrían en los mismos grupos de carreras, tratan de asociar no sólo el tiempo de carrera, sino también los tipos de entrenamiento, cuando era posible.

Segundo, el efecto de la zapatilla era claro en diferentes niveles de atletas, tanto para los maratonianos de tres horas como para los de cuatro horas. Los corredores más rápidos mejoraron sus tiempos de carrera casi al mismo ritmo que los corredores más lentos.

Glenn Kasin, 49 años

Finalmente, si los corredores compitieron con Vaporfly sólo cuando pensaron que podrían hacer su mejor carrera, podríamos esperar ver menos de ellos en días con un clima de perros y poco propicio para mejorar marca. Pero eso no lo vemos. En el Maratón de Boston de 2018, en particular – una carrera con condiciones que pocos corredores elegirían para mejorar tiempo– ninguna zapatilla fue más popular entre los corredores de la base de datos del estudio que informaron el modelo de zapatilla utilizada.

Siempre hemos dicho que no es la flecha, sino el indio. Pero después de leer estos datos, habrá que decir que un buen indio sobre la mejor flecha es la mejor opción.