La vida de Katie Kelly ha girado siempre alrededor del deporte, y el hecho de tener que convivir con una discapacidad no le ha echado nunca atrás.

A los 20 años le diagnosticaron el síndrome de Usher, una enfermedad que se caracteriza por sordera y pérdida gradual de la vista. Hoy, a sus 41 años, está luchando por conseguir un puesto en el equipo paraolímpico australiano de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. “Soy el claro ejemplo  de que nunca es demasiado tarde  para conseguir tu objetivo”, nos dice Kelly.

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Imagen: Katie Kelly

Kelly ha trabajado durante más de 20 años en el sector de marketing deportivo y ha participado en maratones e incluso ironmanes. Hace 18 meses que su vida volvió a dar un giro cuando un oftalmólogo confirmó que Kelly era “legalmente” ciega.

Kelly lleva audífono desde los 5 años y fue seleccionada en el equipo paratriatleta australiano por su problemas de visión, equipo con el que conseguiría ganar el Mundial de Triatlón de 2015 en Chicago.

Para competir en paratriatlón (distancia sprint: 750m natación, 20 kms bici y 5 kms carrera) es necesario correr acompañado de un guía con el que nadan unidos con una goma, utilizan un tándem en bici y terminan corriendo juntos.

En su caso, el guía de Kelly es  Michellie Jones, medalla de plata en Sidney 2000. La próxima semana sabremos si Kelly es seleccionada para el equipo paralímpico australiano.

La tecnología adaptada al entrenamiento de la triatleta

Para Kelly las nuevas tecnologías han cambiado radialmente su manera de entrenar -entre 2 y 3 veces al día en sesiones de hasta tres horas. El iPhone 6+ con su funcionalidad Live Listen ha sido determinante para sus entrenos en Canberra. Esta función del teléfono permite conectar a través del Bluetooth el audífono que lleva colocado en su oído con el teléfono.

“Es un micrófono incorporado” –explica Kelly. Coloco el iPhone en la bici de mi entrenador que va delante de mí. Así puedo hacer sesiones de entrenamiento en las que me va guiando desde la bici y yo voy justo detrás. Cuando él habla, yo le escucho a través del audífono.

Cuando hago series en pista, mi entrenador habla conmigo a través del teléfono y me dice si los tiempos van bien. Esta misma funcionalidad pueden utilizarla cuando salen a pedalear juntos en tándem.

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Campeonato del mundo de Paratriatlón, Chicago 2015 Imagen: Katie Kelly

Esta tecnología no está permitida en competiciones oficiales. Kelly utiliza también audífono para nadar. “Al igual que en bici, puedo hablar con mi entrenador mientras hago natación gracias a que el audífono que llevo es resistente al agua”.

Fuera de los entrenamientos Kelly acaba de empezar a usar también el reloj de Apple: “Para alguien con problemas de vista como yo, es fácil perder cosas”, explica. “No tener que llevar el teléfono conmigo hace que estar comunicada sea mucho más fácil para mí, utilizando Siri y pudiendo recibir cualquier tipo de mensaje”.

El resto de funcionalidades de los smartphones también son de gran ayuda en mi vida diaria, como la linterna por ejemplo. “En cuanto empieza a anochecer, necesito utilizar la linterna. No tener que llevarla encima me es realmente cómodo”.

Mejoras en la accesibilidad

Y aquí la carta abierta de Kelly a las empresas que, como Apple, trabajan por conseguir una mejora en la accesibilidad de sus dispositivos. Cuando utiliza la funcionalidad Live Listen le gustaría contar con algún tipo de mando a distancia en la mano para controlar el volumen, conectarlo y apagarlo. “Para las personas que llevamos audífono, no tener que estar poniéndolo y quitándolo es fundamental, de ahí la importancia del bluetooth”.

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Imagen: Katie Kelly

El deporte tiene que ser accesible para todo el mundo

A la vez que Kelly entrena full-time, también tiene tiempo para trabajar en su propia fundación, Sports Access, que tiene como objetivo eliminar las barreras de acceso al deporte para niños discapacitados.

“Se ha avanzado mucho” dijo. “No es algo fácil, hay muchas partes implicadas, pero creo que poco a poco la mujer va teniendo cada vez mayor reconocimiento en el mundo del deporte, el siguiente paso es la inclusión de las personas discapacitadas”.

En su propio caso, el síndrome Usher fue incluso un impulso para el éxito que cosecha hoy esta mujer de 41 años que opta a una plaza para los juegos paralímpicos Río 2016. ¡¡¡Suerte Kelly!!

Artículo traducido de Mashable.com, autora: Ariel Bogle