El concepto alimentación saludable puede tener muchas versiones y puntos de vista. Para Daniela Ryf, vencedora en las tres últimas ediciones del Campeonato del Mundo de Ironman, una buena alimentación es la línea que separa un buen rendimiento de uno malo. Hace unos días hablábamos de Sebastian Kienle y sus más de 6.000 calorías quemadas en el Ironman Cozumel. Daniela, al igual que el resto de profesionales, tiene unas necesidades calóricas muy por encima de la media. Además, estar bien alimentado es esencial para rendir en las largas jornadas de entrenamiento.

Ayer Daniela compartió en un artículo para la revista Self qué come un día normal.

7:10 de la mañana: Café solo

«Como triatleta cada día es diferente«, explica la suiza. «Tengo una sesión de entrenamiento distinta cada día, pero por lo general me levanto a las siete de la mañana y empiezo a entrenar a eso de las siete y media u ocho«. Nada más levantarse, un café solo. Y poco antes de comenzar la sesión de entrenamiento, un poco de agua. «El pasado domingo», continúa, «el entrenamiento consistió en carrera por caminos de tierra con 30′ fáciles, sesiones de intervalos durante veinte minutos y vuelta a la calma de diez minutos. En total, 14 kilómetros».

Para acabar, estiramientos para relajar piernas y prepararse para lo que viene después. Ducha a eso de las 9:30 de la mañana.

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Foto: Daniela Ryf

9:30 de la mañana: Avena, fruta yogur y semillas de girasol para el desayuno

«Para desayunar suelo tomar una taza de avena con una manzana cortada en trozos y una naranja o pera, y yogur de vainilla con leche de soja o agua», comenta la discípula de Bret Sutton. «A veces añadiré semillas de girasol». Si hay más entrenamiento después, complementa con polvo de remolacha.

Tras revisar correos durante una hora, a eso de las diez y media toma otro café, y algo de carbohidratos mezclados con agua antes de la segunda sesión. «Este domingo la segunda carrera fueron otros 12 kilómetros de carrera a pie«.

13:00h del mediodía: Almuerzo, o lo que es lo mismo, «lo que haya en el frigorífico»

«Suelo tener una tercera sesión de entrenamiento por la tarde, así que para almorzar tomaré algo ligero, pero con una buena cantidad de calorías para tener suficiente energía por la tarde«. Daniela no es de tomar verduras en esta comida, para evitar la general sensación de pesadez que generan en el estómago. En su lugar opta por carbohidratos y proteínas. ¿Un ejemplo? «Tortellini rellenos de queso ricotta en salsa de pesto verde y agua con gas para beber. Para completar, tenía atún en lata con rúcula y mostaza de miel con pan«.

Después llega quizás el mejor momento del día: una siesta de una hora.

15:30 de la tarde: Café o tentempié dulce

«Me gusta tomar un café con azúcar para despertarme de la siesta«. Cierto es que trata de evitar el azúcar refinado, pero se permite un snack dulce que aporte la energía suficiente para acometer la tercera sesión del día, que, continuando con el domingo, fueron otra hora de carrera a pie en la cinta del gimnasio. En total otros 16 kilómetros.

Si tenemos en cuenta las tres sesiones, se acerca a casi un maratón.

19:00 de la tarde: Verduras y proteínas

«A veces ceno con mis padres en su casa» dice. «Comemos cosas sencillas, como brócoli al vapor y zanahorias. Al no comer verduras por el día, a estas horas como todas las que puedo. Además añadimos algo de pechuga de pollo y arroz«.

En los días en que cocina para ella sola, opta por algo fácil. Su plato favorito es el pollo frito que llega a combinar con verduras descongeladas para hacerlo más rápido. «Prefiero el sabor de las verduras frescas, así que cuando tenga tiempo cortaré zanahorias y calabacines en trocitos pequeños, saltearé el pollo y agregaré algunas especias».

20:30 de la noche: Un batido o chocolate negro de postre

«Si sólo quiero algo dulce, haré té con miel y una gota de aceite esencial de limón. Si tengo hambre, tomaré algo de fruta con yogur y polvo de proteínas vegetarianas. La proteína ayuda a llenarme y satisfacer mis antojos de dulces. También me gusta hacer un batido con fresas congeladas, leche de soja y una gota de aceite esencial de menta verde. Esto es muy refrescante y ligero; es como un helado fresco congelado líquido. En verano, congelaré los plátanos y las uvas, que saben como una golosina del congelador. A veces, también tomaré un trozo de chocolate negro mientras veo la televisión por la noche«.