En los últimos años han aparecido profesiones y carreras laborales que hace no tanto ni conocíamos: community managers, analistas de usabilidad, consultores web… Y el plano deportivo no iba a ser menos: quién más quien menos se ha puesto en manos de un biomecánico para hacerse un estudio junto a su bicicleta y quién más quien menos alguna vez se ha planteado contratar un entrenador personal para lograr nadar mejor, pedalear más fuerte y correr más rápido. Es normal: los tiempos avanzan, avanzan las tecnologías y con ello las necesidades.

Antes salir a entrenar era cosa sencilla, acumular kilómetros y punto, pero ahora que los triatletas tenemos acceso a aplicaciones móviles que nos dan infinidad de datos, que contamos con pulsómetros que saben más de nosotros que nuestras parejas y que tenemos un ansia increíble por mejorar, la necesidad de tener un entrenador personal, una persona que nos guíe. ¿Y qué le tenemos que pedir a este entrenador?

Pues obviamente que esté formado. ¿Pero en qué? Independientemente de que nos centremos en el triatlón, en primer lugar es básico que nuestro entrenador tenga formación universitaria especifica de deporte. En España ésta es que sea titulado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (el antiguo Educación Física por INEF). Esto nos asegura que cuente con una base sólida en aspectos generales, tales como planificación de macrociclos, mesociclos y microciclos, cómo adaptar los entrenamientos y cómo trabajar determinados aspectos de la técnica.

En segundo lugar, ha de tener formación en triatlón: curso de entrenador de triatlón, nivel nacional. Ahora mismo, tras unos años de vacío legal, se están sacando adelante cursos bajo el paraguas de las distintas federaciones regionales y de la FETRI y durante 2016 saldrá adelante, posiblemente, la convocatoria del segundo nivel. Si estás buscando un entrenador que lleve ya unos cuantos años en la materia, ha de tener el tercer nivel. Esto significará que tiene la formación necesaria para adaptar tus capacidades a cada una de las tres disciplinas y que entiende de normativa específica, de transiciones, de los beneficios del entrenamiento cruzado y cómo aplicar las sesiones dobles sin caer en el sobreentrenamiento.

Y en último lugar, y ya como complemento, un máster deportivo. ¿Y cuál hacer? Pues por ejemplo Máster en Rendimiento Deportivo o Máster en Alto Rendimiento son buenas opciones. En ellos se recibe formación en áreas técnicas muy específicas y en -y en estos tiempos es muy importante- cómo adaptar las nuevas tecnologías al entrenamiento, de tal manera que se pueda sacar lo mejor de los triatletas a su cargo.

Si estás buscando entrenador, ya sabes: Ciencias de la Actividad Física y el Deporte o Curso de Entrenador son los mínimos. Y si tiene un máster deportivo, mejor que mejor.