Recientemente hablábamos de los siete personajes que te puedes encontrar cuando vas a nadar. ¿Pero y qué hacer esos días en los que te plantas en la piscina y está a rebosar de gente e intentar hacer series es completamente inviable? Ahí van nuestras recomendaciones.

Cambia el chip

Es lo primero que tienes que hacer, y posiblemente lo más importante: asume que el entrenamiento que tenías previsto, no va a poder ser, y que vas a tener que improvisar nuevos ejercicios. Si no lo haces y te empeñas en continuar con el plan inicial, corres el riesgo de a los diez minutos frustrarte y marcharte para casa.

Así que céntrate en ver qué posibilidades tienes de entrenar, y adelante con ellas.

Haz series más cortas

Quizás no tengas espacio para hacer cuatro series de cuatrocientos metros a tope, pero quizás sí que tienes la oportunidad, en algún momento, de hacerlas de veinticinco metros por encima del umbral en momentos. Aprovecha cuando se despeja un poco el carril para dar lo mejor de ti en distancias cortas.

Foto: Exclusivepix Media

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Trata de emular un día de competición

¿Hay cuatro personas nadando por tu carril? No preocuparse, cambia el chip y piensa que estás en plena competición y que el agua de la piscina es el mar o lago o río de turno. Nada  sacando la cabeza hacia delante, controlando a tus rivales y trata de evitar las leches con ellos. O aprovecha los pies del delante.

Usa el muro de la piscina para seguir entrenando

Cuando te pares a descansar, sigue entrenando, no te limites a coger el aire. ¿Cómo? Pues en el lado de la piscina en el que no hagas pie, aprovecha para hacer nado vertical, con el que mejorarás la patada (y te cansarás bastante, por cierto). Haz por ejemplo cuatro series de medio minuto. Vas a ver qué ricas te saben…

Otra posibilidad es tratar de darte impulsos desde debajo del agua hacia fuera, con los brazos colocados en el lateral del pecho. Toma impulso dentro del agua, y trata de salir lo más alto posible. El corazón se te va a poner a mil por hora…

Evita estar cómodo entrenando

Suena raro, pero me explico: cada uno tenemos unas habilidades, o entrenamientos con los que nos encontramos más a gusto, y con los que probablemente tenemos la sensación de que vamos más rápido. Pero es que hoy, con la pileta llena, no vas a poder ir rápido, así que trata de evitar esos ejercicios que más te gustan y ponte con aquellos en los que no estás acostumbrado, porque posiblemente, con tanta gente en el agua, puedas hacerlos a un ritmo adecuado.

Prueba a nadar sacando la cabeza por el lado contrario, o braceo recto, o incluso a ponerte el pullboy en los tobillos para buscar la sensación de hundirte…

Hemos venido a divertirnos, sí, pero de otra manera.