Si tu pareja no te apoya en una de las cosas que más te apasiona de tu vida puede llegar a ser un problema, para ti y para la relación de pareja.

Entendemos que lo óptimo es que ambos miembros compartan aficiones, en este caso el deporte, ya que eso implica entrenar juntos, ir a competiciones, tener retos comunes. Algo muy excepcional en el caso del triatlón.

Otra opción deseable y no menos difícil, es la que se da cuando la pareja no practica nuestro deporte o ningún otro, pero nos apoya totalmente.

Vamos a ver qué podemos hacer si no es así.

Os proponemos una conversación en la que hemos de conseguir que la pareja empatice con nosotros. Para ello empezaremos nosotros por empatizar, es decir, vamos a demostrarle que comprendemos porque no nos apoya con frases similares a estas (tienes que hablar sinceramente, no digas nada que no pienses en realidad):

“Entiendo que te resulte muy sacrificado pasar toda la mañana del domingo siguiendo mi competición, sólo/a, al Sol, yendo de un lado a otro…” o bien: “Tienes razón cuando dices que este deporte nos quita tiempo para estar juntos”. O: “Comprendo que pienses que le dedico demasiado tiempo a este deporte”. O: “Estoy de acuerdo contigo en que si no te gusta el deporte convivir con alguien a quien le apasiona es difícil”.

A continuación, intentaremos ponernos en su piel, entendiendo cómo se debe sentir. Después expresaremos nuestros sentimientos (evitando unir los mensajes con un “pero” como nexo, porque lo estropearía todo, mejor un “y”). Finalmente, haremos una propuesta constructiva donde ambos nos responsabilicemos, por ejemplo:

“Imagino que muchos días debes sentirte solo/a (abandonado/a, frustrado/a, molesto/a, resentido/a, aburrido/a,…). Y sabiendo que para ti es sacrificado convivir con mi deporte y que te sientes así, yo me siento culpable, como entre la espada y la pared. No quiero escoger. Veamos cómo compatibilizar nuestra relación con los entrenos y competiciones”.

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

O bien: “Supongo que en ocasiones puedes llegar a pensar que el triatlón es más importante para mí que tú, y me siento presionado como si tuviese que escoger entre tú y el triatlón, y es una sensación muy angustiante. Te quiero a ti, y me gustaría que me ayudases a que nuestra relación y nuestro proyecto sean compatibles con mi deporte. Seamos cómplices. Compartamos nuestras vidas, tus ilusiones y las mías. Hablemos de cómo hacer que no sea un problema mi pasión”.

Este tipo de conversación empática, aproxima las posiciones y a partir de ahí es mucho más fácil hablar de horarios de entrenos, repartición de tareas del hogar, responsabilidades con los hijos, el tiempo libre en familia, las competiciones o lo que se considere importante para hacer que el triatlón no sólo no sea un problema, sino un nexo de unión.