Para la mayoría de los triatletas, saltarse un entrenamiento es una de las principales causas de ansiedad. Muchos tenemos miedo a si no poder hacer una sesión, ello vaya a afectar al plan de trabajo, y con ello a nuestro progreso cara al triatlón que estemos preparando. Pero hoy tenemos una magnífica noticia para vosotros: nada más lejano de la realidad, saltarse un entrenamiento no es pecado y no acarrea ningún problema. Por tanto: nunca debes maquillar la pérdida de un entrenamiento solapándolo con otro. En segundo lugar, tienes que plantearte si merece la pena buscarle una nueva ubicación a lo largo de la semana.

Dentro de un plan de entrenamiento cada sesión tiene su motivo, su importancia y, sobre todo, objetivo. Ya sé que es una putada y que luego nos vienen los remordimientos cuando estamos en casa, pero os recomiendo un truco que a mí me suele funcionar: poner todo en perspectiva, calculando qué porcentaje de los entrenamientos mensuales he perdido fallando un día concreto. En planes como los que tenemos la mayoría de los triatletas, que rondan las diez horas, no supone ni un tres por ciento. Completamente asumible.

En cambio, si un día nos da por doblar la carrera a pie -por ejemplo- añadiendo la distancia que no cumplimos otro día, serán más los efectos negativos que los positivos: quizás estemos convirtiendo una sesión orientada a trabajar el umbral en una sesión a baja intensidad, o viceversa. Aparte de la fatiga que le supone a nuestro cuerpo el trabajar de más.

Y ya sabéis: la mayoría de entrenadores y la mayoría de los planes solo hablan de una tirada larga de bicicleta y de otra de carrera a pie a la semana. Si doblamos un día, estaremos añadiendo una segunda, con el riesgo que supone de lesiones.

Además, saltarse algún entrenamiento puede ser hasta beneficioso: mentalmente, por la liberación que supone tener un día libre y, físicamente, por la recuperación adicional que le damos a nuestro cuerpo. Así que no tengáis miedo de saltar alguna sesión concreta. Aparte de triatletas tenemos una vida llena de horas de trabajo, hijos, pareja, estudios y quehaceres diarios.

No hay mayor problema.