El domingo, leyendo tranquilamente facebook, me encontré con una actualización de estado de Patxi Castaños, triatleta popular y responsable de quierocorrerun, que me dejó patidifuso. Corto y pego lo más importante:

Esta mañana entrenando con la bici un amigo y yo por la sierra madrileña ha venido una ráfaga de viento, nos hemos tocado con los manillares y tras “pelear” por no caer, ante la posibilidad de tirar a mi amigo al medio de la calzada y que le pasará por encima alguno de los coches que venían casi a la par por su izquierda, me he dejado caer a la cuneta ya que yo iba por fuera.
A parte de que me he abrasado el culo la anécdota ha sido que, si bien del primer coche que ha pasado se ha bajado una chica a preguntar si estaba bien, en uno de los que venían detrás se ha asomado una mujer de unos 45 años que iba de copiloto y, palabras textuales, ha dicho: “poco te ha pasado! Os teníais que haber matado subnormales!” y al pasar metros más adelante a la altura de mi amigo le ha soltado alguna lindeza similar.

Os juro que tuve que volver a leerlo. Os teníais que haber matado, subnormales. Tela marinera. Tomando como referencia esta triste historia, empecé a pensar qué no entiendo esta sociedad tan alterada que vivimos, y qué carajos les pasa últimamente a los conductores con nosotros los ciclistas. ¿Qué les hemos hecho exactamente? ¿Por qué hay gente que tiene esa actitud hacia nosotros como de odio infinito? ¿Es que follan poco? ¡Yo también, y no voy por ahí tan de mala leche! ¿O que discuten en casa demasiado y necesitan quemarlo fuera? ¡Pues que hagan deporte, coño! ¡Se lo recomiendo! ¡Sobre todo bicicleta!

No obstante, voy a partir de una mea culpa inicial en mi reflexión. Los ciclistas pecamos de saltarnos muchas veces las normas de circulación. Deberían darnos un collejón, los unos a los otros. El sábado ya tuve que echar la bronca a un amigo que, en su primera salida por Carretera de la Roca, ya sufría de daltonismo y donde había un rojo, el veía un verde. A ver: Si hay un semáforo en rojo, está en rojo tanto para los vehículos, como para nosotros. Que sí, que es muy fácil dar un par de pedaladas, mirar a un lado y a otro, y saltárselo, pero es que la mujer del césar, aparte de serlo, tiene que parecerlo. Y si pedimos respeto en las carreteras, primero tenemos que hacernos respetar. Yo creo que la única manera de que no nos toquen las narices es dejarles sin argumento. Que si un conductor viene a gritarnos más alterado que Mercedes Milá en día de expulsiones, tengamos la completa tranquilidad de que podemos mandarle a su casa con todas las de la ley.

De todos maneras, también es que estamos en posición de inferioridad nos pongamos como nos pongamos. Todos, quien más quien menos, tenemos historias desgraciadas que contar a cuenta de la bici: un golpe, un atropello, un buen susto… Sean unas u otras, lo cierto es que siempre la parte que sale mal parada somos nosotros. Y eh, que hoy no entro a valorar los accidentes en sí, ni las nuevas leyes que nos dejan en completa inferioridad. Hoy hablo en concreto de qué les hemos hecho.

A Judit hace unos días, saliendo del portal de casa con la fixie, un transeúnte le gritó desde la otra acera que si ya no pensábamos ni respetar las aceras. ¿Qué haces ante esas cosas? ¿Respondes? Y si ya nos ponemos a hablar de los que no respetan a mala hostia lo del metro y medio de distancia… Es que no acabamos.

¿Qué mueve a alguien a poner trampas en el campo para que nos matemos? ¡Que eso es que es muy fuerte, eh, que es homicidio, eh! ¿A quién molesta que andemos por el campo? No sé. No entiendo esa percepción que noto en determinada gente como de que los ciclistas fuésemos haciendo el mal, jodiendo a la gente. ¿Jodemos a alguien? ¿Realmente molestamos? ¿No se les ha ocurrido pensar que, en algún momento, quieran o no, van a terminar saliendo con una bici, aunque sea una de montaña del decathlon, a dar un paseo? ¿Y si les da por tener un hijo ciclista? ¿O no vibran con Contador, Landa, Purito Rodríguez y el resto de españoles cuando hay etapa reina en el Tour? ¿Están todo el día cabreados con el mundo, refunfuñones, con cara de caca?

De verdad, no lo entiendo.

Que alguien me lo explique.