¿Qué es lo que nos hace que nos movamos? Hay algo dentro de nosotros que nos hace que funcionemos y que consigamos nuestras metas.

Las metas que cada uno se pone dependen de la motivación que uno mismo se ponga y lo que consiga con ello.

La motivación se puede clasificar en dos: intrínseca, que hace referencia a aquella que proviene de nosotros y de la satisfacción por haber realizado los pasos necesarios para conseguir nuestra meta. La motivación extrínseca, por el contrario, es aquel refuerzo que obtenemos de forma externa a nosotros, un premio, un ascenso…

En el deporte, es crucial la estimulación en ambas. Sin la motivación intrínseca, los deportistas no serían capaces de conseguir sus retos. Para que una persona pueda continuar realizando deporte, debe sentir que el trabajo que realiza merece la pena para él mismo. Una recompensa sería sentirse bien, segregar endorfinas que le permitan continuar…

Por otro lado, la motivación extrínseca nos permite llevar a cabo dicho deporte debido a la satisfacción de conseguir visualmente un premio. Cuando una persona levanta diariamente pesas, al cabo de los meses, se observa la musculatura que quería conseguir. De esta forma, el verse físicamente bien significa una recompensa, un premio, en definitiva, un refuerzo positivo palpable.

Para conseguir un bienestar tanto físico como mental, necesitamos de ambas motivaciones. No puede funcionar la parte corporal si no está en equilibrio con nuestra mente. Para ello, contamos con ambas motivaciones que son las que nos permiten tener la energía suficiente para conseguir nuestros objetivos marcados y sentirnos bien.

Además, tenemos que tener en cuenta que la propia motivación, tanto intrínseca como extrínseca, nos permite aumentar nuestras motivaciones, es decir, el hecho de tener beneficios de nuestros propios logros, nos animan a continuar y a que nuestra motivación se mantenga en un gran nivel.

Es interesante, por tanto, conseguir un equilibrio entre ambas y conocer las diversas formas que tenemos para motivarnos para cada una de ellas.

Este artículo es una colaboración del equipo de psicólogos de Clínica Zahara.