Vuelvo sobre estas líneas que Planeta Triatlón me presta para hablar por fin de coaching, que de algún modo, es por lo que estoy aquí.

Antes de definir o citar nada os explicaré que esto nace como una inquietud personal y profesional. Mientras trabajas con alguien en su entrenamiento, siempre se dan situaciones que van más allá de la preparación física para las que necesitas ayuda. Así me sucedía a mi y por eso fui más allá en mi formación. Si algo he aprendido en este tiempo en el mundo del fitness o el entrenamiento es que las cosas fluyen cuando “nuestro ecosistema” está en equilibrio. Uno mismo, su trabajo, su familia, su situación económica y sus retos o anhelos forman parte de un todo que se retroalimenta, para bien o para mal. Muchos de los grandes deportistas que he conocido viven ese equilibrio.

* Antes de seguir haremos una aclaración:

Un entrenador se hará cargo de tu entrenamiento. Si eres de los que se autoentrena, te recomiendo que al menos, lo consideres. Planificación, carga de entrenamiento, refuerzo de la técnica, etc.

Un coach tratará de ayudarte con aspectos mentales de tu práctica deportiva.

Si bien el origen del segundo viene del término sajón para definir al primero, coach, el entrenador dará soluciones a tus necesidades de entrenamiento, mientras el coach buscará la forma de que tú analices tu realidad y entre ambos encontraréis los cambios que te comprometerás a poner en práctica para dicha mejora. El ecosistema del que hablaba antes…

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Para ilustrar esto os voy a hablar, con su permiso, de un gran tipo. Jordi Matos Pardo. Bombero, marido, papá y una gran persona.

¡Ah!

Y tres veces consecutivas finisher en Ironman Kona. Algo al alcance de muy pocos en el mundo y que hasta él ningún triatleta en España había conseguido. Si le conoces quizá te suena el hashtag #3de3IronMatos.

A parte de todo esto, Matos tiene lo que necesita cualquier persona que se presta a un proceso de coaching, humildad. Después de una gran participación en Hawai en 2013 y una experiencia más dificil en 2014, Jordi me pidió ayuda para conseguir el reto de las tres participaciones consecutivas y disfrutar de ese camino. Para los que se lo intentan imaginar, supone empalmar 3 temporadas deportivas en las que Jordi consiguió slot a la primera en los correspondientes 3 Ironman previos de clasificación. ¡Una pasada!

Obviamente en una sesión de coaching, que no pasa de ser una conversación consciente con un propósito y compromiso de mejora, se tratan diferentes aspectos. Os hablaré en este caso de una sesión muy centrada en lo deportivo.

Como nos ocurre a todos, a Jordi mientras entrenaba, le distraían algunos pensamientos. Acababa de ser papá, sentía una responsabilidad nueva en ese sentido, se planteaba cambiar de domicilio. Rebeca, su mujer, estudiaba un Máster que les obligaba a compaginar mejor horarios y responsabilidades mutuas. Y además estaba Kona. Viaje, vuelos, material, club, búsqueda de ayudas en forma de sponsors, etc.

El concepto de la mente de mono es muy utilizado en psicología para referirnos a ese cúmulo de pensamientos que vienen a nuestra mente mientras tratamos de desarrollar una tarea. ¿Os suena?

Imagina cuantos pensamientos se suceden en 3.000 m de crol, en 100 km de bici o en un rodaje largo de 2h. (Si quieres leer más, aquí)

Planteé a Jordi un ejercicio habitual en PNL que sirve para hacer consciente algunos gestos, momentos o palabras que le pudiesen ayudar a “volver” en cuerpo y mente al entrenamiento. En PNL se define como “Anclaje y reencuadre”. Permite a tu mente volver a la tarea.

En ese proceso desde luego los anclajes los eliges tú. Pueden ser muchos. Basados en la respiración, en las sensaciones de alguna parte de tu cuerpo, en un sonido, etc.

Le propuse a Jordi encontrar aquello que en la natación, en la bici y en la carrera a pie le permitía centrarse de nuevo en la tarea. Fue muy fácil, respondió de inmediato a los tres:

  • La fase de deslizamiento-agarre de la mano en el agua para la natación.
  • La fase descendente del pedaleo para la bici.
  • Y la sensación de corer con brazos “sueltos” en la carrera a pie.

Salimos de aquella sesión con un compromiso. Es súper importante.

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En los próximos entrenamientos Jordi iba a prestar atención a esos tres gestos. Y se iba a comprometer a darme feedback de si estos tres anclajes físicos servían en su tarea de “entrenar entrenando”

En unos días las sensaciones las reforzaban los tiempos. En la piscina la sensación de fluir le hacía deslizar mejor y nadar más rápido, en la bici la sensación de rodar continuo le daba datos más altos y constantes de watios y en la carrera a pie los brazos sueltos le daban una sensación de rodar más relajado y arañaba segundos a cada kilómetro.

Unos días después una MMP en la Mitja de Barcelona reforzaba ese proceso.

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Todas las preocupaciones de las que hemos hablado antes seguían ahí.

Por supuesto el trabajo de todo su staff, especialmente de Ivan Herruzo, su entrenador seguía siendo el mismo. El coaching realmente no había cambiado nada. Sólo había ayudado a poner a Jordi en cuerpo y mente en cada entrenamiento. El protagonista fue él.

Mi papel, como coach, sólo fue hacer que aquello sucediese. Por supuesto es un placer. Me permite conocer experiencias únicas.

Os despido con una pregunta: ¿Mientras os ducháis dónde está vuestra mente?

A lo mejor os da una pista, porque si en cinco minutos de ducha la mente parece un smartphone con varias aplicaciones abiertas a la vez, en 2 horas de entrenamiento… ¿te imaginas cuantas veces te puedes ir mentalmente de allí? ¿…? 

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