Cuando hay un triatleta en casa se dan varias casuísticas en las familias:

En primer lugar, el triatleta pisa poco por casa. No es fácil compaginar trabajo con entrenamientos doblados, ocio y familia. En segundo lugar, desaparecen los fines de semana de ocio. Esto es un importante daño colateral del que se habla poco pero que erosiona a la familia de forma importante. Las salidas en bicicleta sustituyen a las vistas al mercado y las mañanas de sábado de dispendio y eso no nos gusta nada.

Foto: Ironman // Nils Nilsen

Foto: Ironman // Nils Nilsen

Por último, los dorsales de triatlón son muy caros y los viajes también. Así que aprovechando el viaje…  ¿Por qué no hacer una escapada de varios días y así matar dos pájaros de un tiro?

No es una mala idea. Pero no puede sustituir alguna salida donde el deporte se deje de lado.

Si el triatleta lleva ya un tiempo en el deporte es probable que la otra parte de la pareja esté quemada. Posiblemente llegue a odiar el triatlón. Y posiblemente ocasione una separación.

La realidad es dura, amigos. Pero más duro es ver cómo una afición está por encima de todo.

Vacaciones + triatlón: un tándem que se puede valorar

Para empezar, un poco de orden. Primero el triatlón y luego las vacaciones. ¿Por qué? Porque la prueba exige sacrificios de alimentación y descanso. Así que previo a ella son desaconsejables las palizas de paseos, vistas, comidas a discreción… Diego pagó sus consecuencias en el maratón de Florencia por hacerlo así.

Cuando la prueba es de larga distancia tenemos que contar con un periodo de reposo para el campeón (o la campeona). El primer día de relax o si vamos en coche,  que conduzca la pareja. El triatleta posiblemente te vaya enumerando todos los músculos del cuerpo que le duelen y eso da para cubrir la conversación de un viaje Madrid – Munich. Más o menos. Es que hay muchos músculos y, por ende, mucho de lo que quedarse.

Foto: Ironman

Foto: Ironman

Vacaciones de relax mejor que vacaciones de pateo. A ser posible.

Coordinar qué vamos a hacer con tanto cacharro con el que vamos. Si os lo podéis permitir, contratad un servicio de recogida de bicicletas porque ir con ella es un importante pitote. Con ese servicio quizás os podéis deshacer también de casco, zapatillas de ciclismo, neopreno…  No es tema baladí.

No vayáis de vacaciones con más triatletas. Sacrificar dos o tres días de vuestros días para la prueba ya es un detalle. Salvo que os emocione el tema, id solos en los días siguientes para evitar el monotema. Son días de terapia de desintoxicación.

Haz tu vida. No te sientas obligado u obligada a seguir a tu pareja en la prueba, en la recogida de dorsales,  en la cena del día anterior…  Si no te gusta este mundo, son muchas horas de hastío en la que tu pareja estará a lo suyo. Eso da lugar a malos rollos, morros,…

Sal del circuito del triatlón. Aunque es fácil dejarse arrastrar por la fiesta del triatlon, una opción razonable es saber qué otras opciones de ocio hay en la ciudad y disfrutarlas. Si la zona es de playa,  aprovecha para disfrutar de ella e incluso apuntarte a surf o alguna actividad porque tienes horas por un tubo para ello. Lo mismo si vas con niños.

Piensa en vacaciones, no en triatlón.

Y a disfrutar.