Y otro título más para un interminable Rafa Nadal. El balear ha agrandado aún más su leyenda y se ha hecho esta tarde con su duodécimo título de Roland Garros. Ya se acaban los adjetivos para un tenista que nos pone los pelos como escarpias y nos levanta del sofá. Su víctima hoy, Dominique Thiem. El austriaco ha tenido que ver, por segundo año consecutivo, cómo Rafa imponía su ley.

Y los triatletas (que os recordamos que ésta es una revista de triatlón, no hemos fundado aún un Planeta Tenis) tenemos muchas cosas que aprender de él, aunque su deporte no tenga nada que ver con el nuestro.

Las celebraciones

Nadie celebra un punto como Rafa Nadal. Esa garra, ese puño en alto, esos gritos. Y muchas veces los triatletas nos olvidamos de que ésto va de celebrar y entramos en meta sin pena ni gloria, mirando al suelo o al cronómetro. Y no. La entrada en meta, a nuestro entender, ha de ser una celebración, un desahogo. Ya sabéis, a entrar en meta tambien se aprende.

Nunca rendirse

A Rafa Nadal, como a Jan Frodeno o Javi Gómez Noya, se le puede vencer. Pero él nunca se da por vencido. A lo largo de su carrera, como otros tantos deportistas, Rafa ha sufrido derrotas, pero con él Rafa nunca hay que darse nada por hecho. Además, una cosa tenemos clara: Si Rafa Nadal practicase triatlón, sería de larga distancia. Porque él es de horas y horas compitiendo: de 101 partidos a cinco sets que ha jugado, ha ganado 97. Casi nada.

Pero volvamos al tema, que nos desviamos: de Rafa aprendemos a siempre creer en nosotros. En él vemos que pese al rival (que en triatlón posiblemente seamos nosotros mismos), pese al entorno o nuestro rendimiento, hay que seguir adelante buscando la meta.

Humildad, trabajo y sacrificio

Rafa Nadal es posiblemente uno de los mejores tenistas de la historia. Con el de hoy atesora dieciocho victorias en Grand Slam. Pero como otro de nuestros grandes deportistas, Miguel Induráin, es un ejemplo de humildad. Ni una ínfula ni una palabra más alta que otra. Trabajo y esfuerzo, trabajo y esfuerzo, trabajo y esfuerzo. Y los triatletas, que somos muy de subir nuestras sesiones de entrenamiento a Strava, Runkeeper, Endomondo y de ahí a Facebook, y de picarnos los unos con los otros y fanfarronear de nuestros ritmos (nos viene en el carácter), a veces tenemos que recordar el trabajo callado de gente como Rafa Nadal, que con once Roland Garros en sus vitrinas, no se cansa de luchar.

Superar mentalmente una lesión

Los últimos años de Rafa Nadal han sido un reguero incesante de lesiones y dolores. Y en cambio, ahí sigue. Cayéndose y volviéndose a levantar. Y eso hemos de aprenderlo los triatletas, que nos hacemos una microrrotura y ya nos ponemos en lo peor y vemos llegar el final de nuestra carrera como excelsos triatletas.

En un deporte como el nuestro, que no deja de ser un hobbie, siempre hay luz al final del tunel.