A ver. Partamos de una base: preparar un ironman es un auténtico coñazo. No lo niega ni dios, pero de igual manera creo que puedo decir que el hecho de cruzar la meta es una de las experiencias deportivas más emocionantes que puede haber. Y últimamente me encuentro con gente que está dubitativa, que no se lanza, que no se ve, que piensa que no está capacitada. Pues mentira, fuera tabús y autobarreras que nos ponemos. Todos -bueno, quizás mi madre no, pero tampoco lo descarto, que se ha puesto a dieta- estamos preparados para hacer un ironman. No para hacerlo pasado mañana, pero sí para ponermos el reto de aquí en doce meses.

Y si necesitáis razones para lanzaros a la prueba cumbre de la larga distancia, aquí van unas cuantas.

El reconocimiento público

Seamos francos. Imagínate que finalmente haces un ironman y llegar el martes al trabajo (no hagas como yo en el Ironman de Barcelona, no vayas al día siguiente). Vas a ser el centro de atención. Y no porque tu jefe esté cabreado contigo porque no le preparaste un informe vital para el devenir de la empresa. No, esta vez eres el centro de atención porque lo que has hecho el fin de semana no lo ha hecho nadie más en el trabajo, porque es la leche y a todo el mundo le suena como la madre de todos los esfuerzos. Preguntas, preguntas y más preguntas, alabanzas y algún que otro aplauso. Es el momento de disfrutar.

Por no hablar de las fotos en facebook. ¿Cuántos me gusta va a tener, eh, eh?

Aprender a ser eficaz

¿Eres de los que se agobian en un vaso de agua? ¿Tienes la sensación de que no te da el día a la hora de organizarte? Pues un ironman es la solución a todos tus problemas. Entrenando entre dieciséis y veinte horas a la semana vas a aprender a gestionar todo mucho mejor, te lo puedo asegurar. Descubrirás que organizando bien la semana, te va a dar tiempo a todo lo que quieras: trabajar, entrenar, hacer vida de familia… Incluso descansar (en algún momento aislado, eso sí).

Una vez acabes el ironman, vas a sorprenderte con todo el tiempo que te sobra…

Se te va a poner un cuerpo espectacular

¿Dieciséis horas de entrenamiento a la semana? ¿Tú sabes cómo te pone eso? Descubrirás músculos en tu cuerpo que ni sabías que existían, y alcanzarás porcentajes de grasa impensables en otros momentos. Eh, y lo mejor: comiendo como no has comido en otro momento, porque entrenar con la intensidad que un ironman exige, hará que tengas hambre en todo momento y en todo lugar.

Las vacaciones van a ser de otra manera

A partir de ahora, vas a pensar en los quince días de descanso laboral de una manera totalmente distinta. A principio de año llegará la pregunta ¿dónde nos vamos de vacaciones este año? y tú pensarás en lugares como Barcelona, Niza, Frankfurt, Mallorca… Porque disponen de Ironman. Sufrirás más discusiones de pareja… pero podrás convencerla con el argumento del punto anterior: “cariño, mira qué abdominales se me van a poner” 😀