Agosto, tiempo de relax, sol, playa, vacaciones… No para un triatleta verdad? Pues si! También es tiempo de desconexión y disfrute para el triatlón.

Ya hemos comentado la importancia del descanso día a día así a la hora de optimizar nuestro tiempo de recuperación. Pero yo hablo de otro tipo de descanso, hablo de unas vacaciones de triatlón.

En España gracias a nuestro buen clima tenemos un calendario de competiciones en el que es fácil encontrar pruebas desde abril hasta octubre en la mayor parte de la península. Eso son muchos meses en los que siempre intentamos estar en nuestro pico de forma, especialmente los que no nos dedicamos a la larga distancia, y eso es algo imposible hasta para los pro. Es por esto que entre tantos meses de competición el cuerpo y la mente también necesitan vacaciones de entrenar.

Es un gran momento para recargar pilas, plantearnos los objetivos de la segunda parte de la temporada, valorar los resultados de la primera y en base a eso establecer los cambios necesarios en nuestros entrenamientos.

Lo ideal es encajar este periodo justo después de una prueba importante en nuestro calendario, alguna para la que nos hayamos entrenado especialmente y que nos haya desgastado. De esta manera podremos recuperarnos perfectamente de esta prueba además de todo lo mencionado antes. Y si tu respuesta es que todas tus pruebas tienen la misma prioridad es que algo estas planificando mal…

Foto: Flickr // Bahrain Endurance 13

Foto: Flickr // Bahrain Endurance 13

Olvídate de la obligación de entrenar a una hora determinada, disfruta de tu familia y amigos, tómate esa pizza o esa cerveza que tanto te apetece, no pongas el despertador el sábado para salir a rodar y sobre todo, haz todo esto sin el más mínimo remordimiento. Te lo mereces, te lo has ganado y lo más importante, no vas a destrozar el resto de la temporada por ello.

Las ventajas son muchas. Para mi la más importante es recordar porqué hago lo que hago. Me ha pasado varias veces a lo largo de estos años, entro en una rutina de entrenar y competir porque sí y sin disfrutar de cada entrenamiento, olvidando que hago triatlón porque realmente es lo que me gusta. Estas cosas pasan, y tenemos que recordarnos a nosotros mismos que renunciamos a muchos placeres de la vida por algo que nos hace disfrutar aún más y aunque parezca una obviedad eso a veces no es fácil.

Por otra parte es un buen momento para hacer una visita al fisio y mimarnos un poco para prevenir posibles lesiones por sobrecargas. Como tantas veces hemos dicho, al fisio deberíamos ir antes de estar lesionados y no solo cuando el problema es ya una realidad.

Después de unos días “desentrenando” volveremos con la motivación por las nubes y el cuerpo absorberá mejor la carga de entrenamiento que le echemos. Además, no nos sentiremos tan culpables por entrenar porque nos habremos ganado el cielo durante nuestros días de relax.

Lo dicho, a disfrutar del verano y a por la segunda parte de la temporada!