A menos de una semana de fin de año, hay una costumbre que suelo llevar a cabo, y que recomiendo encarecidamente. No hablo de la San Silvestre (cosa que no suelo hacer nunca, si no que me subo al monte de noche), ni de la cena con la familia, que también es un «must» en estas fechas. Hablo, como se intuye por el título, de hacer una revisión de cómo nos ha ido el año en cuanto a lo deportivo. Por si nunca habéis hecho, os dejo algunos puntos a tener en cuenta a modo de guía, y el ejemplo de mi revisión del año pasado.

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Progresión en las pruebas

Hace poco, hice en mi Blog personal un post sobre mi maratón personal de Valencia, uno de los apartados era precisamente cómo he ido evolucionando en las maratones, y la verdad es que ver estas cosas en perspectivas es más motivador que cualquier otra cosa (y es una de las razones principales por las que tengo un Blog).
Hacer revisión de cómo has ido evolucionando en una prueba concreta son indicadores muy claros de cómo avanzamos, ya sea para bien o para mal, ojo. Si es para bien, está claro que vamos por buen camino, pero si vamos mal, hay que tomar cartas en el asunto, ya lo comentaba en la crónica que hice del Triatlón de Bilbao en esta web, pese a ser la prueba que hago en casa, cada año que pasa se me atraganta más. El año que viene, habrá medidas para mejorarlo. De lo bueno, aprender, de lo malo, mejorar.

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Cambios fisiológicos

En el citado post de la maratón de Valencia (que dejo abajo de este párrafo), comentaba también como, de un año para otro he conseguido correr 10 segundos más rapido el kilómetros incluso algunas pulsaciones más bajo que el año pasado. En mi caso me he centrado en la maratón porque es una carrera muy larga y uniforme y se ve clarísimo, pero seguro que comparando entrenos a ritmo contínuo de principios de año y de finales ves alguna progresión del estilo. Si somos capaces de bajar pulsaciones, o ir más rápido al mismo número de pulsaciones…es que no lo estamos haciendo tan mal ¿no?

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Lesiones

Vale, todos sabemos que estar lesionado no mola nada. Pero incluso de las lesiones se pueden sacar cosas muy positivas (os lo dice uno con una prótesis en el hombro izquierdo desde hace 2 años y 3 días). Y es que, si es algo puntual o fuera de nuestro control, ya es más difícil hacer algo al respecto… Pero en la mayoría de los casos, suele por una mala gestión de las cargas, o por fallos biomecánicos. Ahí podemos aprender mucho y tomar medidas al respecto, ya sea aprender a escuchar al cuerpo, ponernos en manos de un entrenador, hacernos un estudio biomecánico, o meter bien de horas en mejorar nuestra técnica.

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Experiencia

¿Es tu primer año haciendo triatlón y no tienes pruebas del año pasado para comparar? Da igual, piensa en todo lo que has aprendido durante este año, y si la experiencia te ha gustado, ya tienes una base para el año que viene. ¿Y si llevas años haciendo triatlón? Más de lo mismo, todos hemos visto como incluso los PROs, que llevan muchos años compitiendo cometen algunos errores. Siempre hay cositas que se pueden pulir de un año a otro. Sé crítico, sácate fallitos, y trata de mejorar esos puntos débiles de cara a la próxima temporada.

 

Deporte VS. Vida cotidiana

No podemos dejar este punto de lado. Sé sincero contigo mismo, por ti y los que te rodean. Pregúntate si el precio que estas pagando por este maravilloso deporte merece la pena. Está genial ser competitivo, promover la actividad física, etc…pero ten clara tu escala de prioridades, y nunca antepongas el deporte a cosas que puedas perder, y que merecen mucho más la pena. Aprende a desconectar, disfrutar de tus amigos sin tener que sacar el tema deportivo en cualquier conversación, pasar rato con la familia…etc etc…a veces se gana más perdiéndose un entreno que haciendo las mejores series del año.