Roberta Groner es una enfermera que trabaja a tiempo completo, divorciada y madre de tres hijos que el pasado 7 de abril fue quinta en la categoría femenina absoluta con una marca personal de 2:29:06 en la Maratón de Rotterdam. Además de ese quinto puesto fue las segunda corredora estadounidense en entrar en meta, tras Aliphine Tuliamuk, que fue tercera de la general (2:26:48).

A sus 41 años ha conseguido mejorar su marca en un minuto y medio de ese 2:30:38 que le hizo terminar en segunda posición en el Maratón de California de 2017, una carrera que daría a conocer a esta atleta estadounidense. Entre otras marcas corrió en 2017 los 8 kilómetros en 26:48, lo que le valió para ganar el Campeonato USATF Masters 8K en marzo del año pasado. Y cada vez está más cerca del récord Masters de Deena Kastor en 2015 con 2:27:47. A pesar de todo, batir el récord de Kastor no es algo que le vuelva loca, su objetivo es ganar carreras y ser la mejor, no la mejor para su edad, que es un matiz importante de la clase de esta atleta.

Roberta Groner

Foto: Facebook // Roberta Groner

Una llegada tardía a la élite

Después de haber competido durante la escuela secundaria y en alguna que otra carrera universitaria, la competición desapareció de la vida de Roberta. Durante los siguientes años pasaría el tiempo dedicándose a estudiar enfermería y formando una familia. Pero la llama volvió a brotar cuando empezó a salir a entrenar con compañeros de trabajo y se apuntó a la media maratón de Pittsburg hace apenas 10 años. De ahí fue al maratón de Chicago, donde hizo un impresionante debut de 3 horas y 12 minutos.

Esto sería solo el debut de su carrera deportiva, en su segundo maratón consiguió bajar de las 3 horas y posteriormente correría en 2 horas y 40 minutos. De ahí a su explosión en el mundo del running con su victoria de 2h37 en el Maratón de Mohawk Hudson River en el 2016.

Todo esto, además de su tercer puesto en el Maratón de California en 2017 en 2:30:38, han situado a Roberta entre la elite nacional y mundial del atletismo, combinando su tarea de madre, profesional y deportista. Para quitarse el sombrero.