El nadador olímpico estadounidense Ryan Lochte no tendrá más remedio que someterse a tratamiento para intentar superar su adicción al alcohol tras un un nuevo incidente protagonizado en un hotel de Newport Beach (Los Angeles) esta semana. Alrededor de las 3 de la madrugada del jueves, tuvieron que llamar a la policía desde seguridad del hotel ya que Lochte supuestamente estaba intentando tirar la puerta de su propia habitación.

El incidente se salvó sin ningún arresto y Lochte subsanó al hotel los destrozos provocados en la puerta. No es la primera vez que el nadador estadounidense protagoniza escenas parecidas que constatan una adicción al alcohol que necesita tomarse en serio cuanto antes. Él y otros tres nadadores estadounidenses fueron los responsables de un incidente en una gasolinera de Río después de competir enlos Juegos Olímpicos de 2016. Lochte admitió más tarde que sufría de depresión a raíz de ese incidente.

Según la declaración de su abogado, Jeff Ostrow, a TMZ Sports“Ryan ha estado luchando contra la adicción al alcohol durante muchos años y desafortunadamente se ha convertido ya en un patrón destructivo para él… Ha reconocido que necesita ayuda profesional para superar su problema y que recibirá ayuda de inmediato”.

“Ryan sabe que afrontar esta enfermedad ahora es vital para él y poder evitar así tomar decisiones equivocadas en el futuro, para ser el mejor esposo y padre que pueda ser, y si quiere alcanzar su objetivo de volver a dominar la piscina en sus quintos Juegos Olímpicos en Tokio 2020”. Recordemos que Lochte tiene un hijo y se casó recientemente.

Lochte, de 34 años, está actualmente suspendido durante 14 meses por recibir una infusión intravenosa superior al límite permitido. Dicha suspensión termina en julio de 2019. Suponiendo que no haya más incidentes, Lochte seguirá siendo candidato para competir en el equipo estadounidense que lleve a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde intentará acudir por quinta vez.

Fuente: TMZ