El pasado 23 de julio de 2018 el nadador estadounidense Ryan Lochte fue sancionado 14 meses por haber recibido transfusiones intravenosas por cantidad superior al límite permitido sin una Exención por Uso Terapéutico (TUE). Según la Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA), «El 24 de mayo de 2018, Lochte, de 33 años, publicó una imagen en sus redes sociales que mostraba a sí mismo recibiendo una inyección por vía intravenosa». Unos meses después de completar su suspensión de 10 meses a raíz del famoso incidente en la gasolinera durante las Olimpiadas de Río 2016, Lochte publicó en las redes sociales una imagen suya y de su esposa recibiendo una infusión intravenosa. La foto se titulaba «Recuperación atlética con un poco de #ivdrip».

El pasado miércoles terminaba la sanción para Lochte y nadaba su primera carrera oficial desde el 3 de junio de 2018, concretamente el Campeonato Nacional Phillips 66 de 2019 en Palo Alto, California. Nadó el 200 estilos en 1:57.88 con unos parciales de 25.68/29.47/33.88/28.85. El mejor tiempo de Lochte desde Río antes de este miércoles era de 1:58.90, y su récord mundial de 2011 es de 1:54.00. La marca conseguida lo clasifica para los trials de Tokio 2020, aunque también nadará este domingo, así como en las pruebas de 100 mariposa, 100 espalda, 200 libres y 400 estilos durante esta semana.

Aunque nadó cuatro segundos más lento que su récord mundial, el seis veces campeón olímpico dijo que estaba satisfecho con su reaparición después de tres años intensos. Antes de la última suspensión en 2018, ya había dado que hablar por su famoso altercado en una gasolinera en los Juegos Olímpicos de Río 2016, lo que le valió otra suspensión de 10 meses. Ahora Lochte está de vuelta y su objetivo es obtener una plaza para los Juegos de Tokio 2020.

Mucho han cambiado las cosas durante estos 3 años para el nadador estadounidense que el próximo domingo, 4 de agosto, cumplirá 35 años y que tiene una familia con dos hijos. Lochte asume el paso del tiempo y sabe que no es el mismo que cuando tenía 20 años, ahora necesita descanso. Ve en los nuevos nadadores el relevo generacional que romperá récords en el futuro, como Caeleb Dressel o Regan Smith.