Hay apuestas y apuestas. Y de eso ha aprendido mucho el entrenador de atletismo de Handsworth en Canadá, Ryne Melcher, que pagó con creces su deuda el pasado 14 de junio al hacer una apuesta con su equipo de atletas. El experimentado ultramaratonista tuvo que completar un total de 250 vueltas a la pista de atletismo, un total de 100 kilómetros en total, en aproximadamente 13 horas y media, con una gran multitud de pupilos animándole durante todo el día y en la llegada.

A principios de este año Melcher hizo una apuesta con su equipo, prometiendo correr 100 kilómetros en Handsworth si los Royals lograban ganar por segundo año consecutivo el título de campeones y además lo hacían superando el número de puntos del año anterior. Si el equipo no hubiera logrado la hazaña, cada uno de ellos le habría debido a Melver un delicioso café con leche, esa era la otra apuesta. «En cuanto a las matemáticas, y siendo honesto, probablemente les di un 25 por ciento de posibilidades de ganar la apuesta y a mí un 75 por ciento de posibilidades», decía el entrenador. «Se unieron como un equipo, mucha gente fue más allá de su distancia o tiempo de clasificación».

Ryne Melcher

Más que un entrenador

Hace cinco años, Melcher, un antiguo corredor de fondo competitivo que ha competido para Canadá en múltiples ocasiones en pruebas del campeonato mundial, trabajaba en Kintec North Vancouver, una pequeña escuela local para corredores. Allí se puso al habla con uno de los padres de Handsworth que le contó que la escuela North Vancouver, una de las más potentes en años pasados en atletismo, ya no tenía ningún plan de entrenamiento ni entrenador. Melcher se convirtió rápidamente en el entrenador de un pequeño grupo de atletas que poco a poco fue creciendo. Así hasta que el año pasado, Handsworth estaba de vuelta en el mapa y los Royals terminaron ganando el campeonato de North Shore por primera vez en muchos años.

Melcher era conocido por sus pequeñas apuestas con su equipo durante los entrenamientos, pero esta vez decidió apostar fuerte. Tan fuerte que en lugar de café gratis, el equipo consiguió el título y el máximo de puntos, y Melcher no tuvo más remedio que empezar el viernes corriendo 250 vueltas, empezando alrededor de las 6 a.m. y terminando a las 7:30 p.m. Una dulce apuesta que cumplir tras haber dejado a su equipo en lo más alto de la tabla.