Desde 1979, Mike Reilly es la voz por excelencia de Ironman. Ha recibido a más de 2 millones de atletas en la línea de meta en más de 1.000 pruebas distribuidas por 11 países diferentes.  La inagotable energía de Mike es fruto del esfuerzo de todos los triatletas y de las adversidades por las que tienen que pasar hasta que consiguen pasar la ansiada línea de meta y escuchar la famosa frase de “You are an Ironman”.

Pero, ¿sabes de dónde viene la mítica frase “You are an Ironman”?

En 1991 sucedió algo que cambiaría el protocolo de aquella mítica carrera en la que 12 valientes hombres compitieron por primera vez allá por 1978. Por primera vez se pronunciaría una frase que desde aquel año muchos potenciales finishers son capaces de dar su vida por escuchar. Son cuatro simples palabras que suenan a música celestial. Cuatro palabras que escuchadas de la voz de Mike Reilly cobran un sentido especial en la isla de Kona y en el Campeonato del Mundo de Ironman, “You are an Ironman”.

Un amigo de Mike Reilly, Dan Trone, originario de San Diego, estaba compitiendo en Kona en el año 1991. Un par de día antes de la prueba, Mike y Dan se encontraron en Ali’i Dr., no muy lejos de donde estaba situada la línea de meta. Según explica Mike, aunque fuera difícil de explicar, notó a su amigo especialmente nervioso, algo poco habitual en él. Era buen triatleta, buen corredor, pero no confiaba en que le fuera ir bien ese año en la prueba. Había competido también en 1990, pero no se quedó contento con el resultado. Mike animó a Dan diciéndole que no se preocupara, que había entrenado duro y que estaba en forma para afrontar la distancia. Cuando finalmente se despidieron, Mike le dijo a Dan: “¡No te preocupes Dan, serás un Ironman!”. Simplemente, quería animar a su amigo y que confiara en sí mismo.

Llegó el día de la prueba. Después de que Mark Allen ganara su tercer título consecutivo y Paula Newby-Fraser se anotara su cuarto campeonato mundial de los ocho que conseguiría en su carrera deportiva, empezaron a aproximarse a la línea de meta los primeros clasificados por grupos de edad. Según entraban en meta, Mike Reilly iba cantando al micrófono sus nombres, ciudad de origen, edad y tiempo, como siempre se había hecho. Era el tercer año que Reilly se encargaba de recibir a los triatletas en la línea de meta y todavía no se había convertido en la figura que es hoy día dentro de este gran evento.

Mike Reilly

Foto: Facebook // Mike Reilly

Cuando ya habían entrado los triatletas de 8 horas, los de 9, 10 y 11 horas, Mike empezó a preocuparse por su amigo Dan. Mirando a través de los prismáticos, por fin se escuchó el dorsal número 654, el de Dan. Mirando hacia Ali’i Dr. desde la torre, Mike reconoció a Dan y le dijo al resto de su equipo, ¡dejadme, que yo me encargo de esto! En ese momento, se acordó de la conversación que había tenido con Dan hacía un par de días y trató de que su amigo no perdiera la confianza diciéndole que no se preocupara, que iba a terminar, que iba a ser un Ironman. Todo el tramo final para ellos solos, nadie delante y nadie detrás, por lo que pudo dedicarse exclusivamente a recibir a Dan en meta. Aunque no recuerda exactamente cuál fue el orden de las palabras, probablemente fue nombre, ciudad, edad, lo que sí recuerda perfectamente es lo último que dijo. De su conversación anterior a las 11 horas, 22 minutos y 10 segundos, Mike empezó a gritar una y otra vez: ¡Dan Trone, you are an Ironman! ¡You are an Ironman!

Dan miró hacia arriba con una enorme sonrisa y al mirarse los dos amigos, ¡¡los pelos de punta de la emoción11. El público empezó a rugir como si Dan fuera el ganador de la prueba. Acto seguido todo el mundo se dio cuenta de que si Dan había tenido aquel recibimiento en línea de meta, el resto de triatletas también debería tenerlo.

A 16 segundos de Dan Trone entraba la siguiente triatleta. Se planteaba un conflicto para Mike, ¿debería utilizar el término Ironwoman? Pero la prueba se llama Ironman, así que mejor seguir el mismo formato para tratar a todos por igual. El público se volcó aún más si cabe con ella.

Y desde aquel 1991 hasta ahora parece que el tiempo no ha pasado.