Para la gallega Saleta Castro puede que hoy sea el mejor lunes de su vida. Ayer hizo buenos los pronósticos y se llevó la victoria en el Ironman de Maastrich – Limburg, una prueba en la que pese a la amplia ventaja con que entró en meta, más de diez minutos, lo pasó mal: «Sufrí sobre todo a nivel muscular, por los calambres, que al final arrastraba los pies como podía. Además no tenía referencias, no sabía a cuanto iba la segunda «. Era una sensación nueva para ella, que hasta la fecha no había padecido dolores musculares en ninguna otra carrera.

Un pensamiento le venía a la cabeza en los momentos de sufrimiento: «Llevo nueve horas primera y si ahora pierdo el primer puesto me da algo«. Afortunadamente no fue así y logró cruzar la meta en primera posición, en un tiempo de 9:37:14. «Al llegar a meta y subí al podio, cuando me nombraron como ganadora, no me lo creía. No fue hasta que me lo dijo el speaker que no me emocioné«.

«Estoy muy contenta, pero acabé tan mal, sufrí tanto, tanto, tanto que lo estoy asimilando ahora, tanto a nivel mental como a nivel físico«, continúa la triatleta del Itzu Tri belga. «Fue muy duro el hacer un Ironman totalmente en solitario, solo vi a seis o siete hombres a lo largo de todo el recorrido. Hasta el último kilómetro no quise disfrutarlo ni pensar que estaba a punto de ganar un Ironman, porque en una carrera de este calibre puede pasar cualquier cosa«.

Saleta tenía claro que estaba entre las favoritas: «Sabía que iba a estar delante, porque éramos pocas chicas. A Kate Comber ya la conocía, sabía que era muy buena nadadora. En Lanzarote me metió dos minutos y medio en el agua, así que no esperaba salir tan cerca de ella«. En este sentido lo tiene claro: «Ayer hice una de mis mejores nataciones«. A Brooke Brown, segunda clasificada ayer, también la tenía controlada: «Quedó tres veces primera en Vitoria, sabía que era muy buena ciclista, pero también sabía que si yo tenía un buen día era mejor que ella en la maratón».

Salir tan cerca de cabeza del segmento de natación hizo que cambiara su estrategia: de boxes ya salió primera y optó por hacer la primera parte del segmento lo más fuerte posible, buscando la mayor diferencia con sus rivales. En la segunda, bajó el ritmo reservando para la maratón: «Aproveché para comer y beber, fui a ritmo de entrenamiento, casi 30 watios por debajo que en la primera vuelta«. A partir del kilómetro 120 comenzó a vislumbrar que una victoria era posible: «Al ver en el cien que no me daban alcance, empecé a pensar que si no me pillaban unos kilómetros más adelante y me salía un buen maratón, lo mismo era el día de ganar«.

El buen maratón le salió, sin duda, porque logró completarlo en 3h14′: «Sabía que corriendo en 3h10′ o 3h15′ lo tenía hecho. Al paso por el quince incluso pensé que podía lograr mi mejor tiempo. Por la media maratón pasé en 1h32′, pero luego comenzaron a dar guerra los cuádriceps, y decidí bajar el ritmo. Creo que fue por el frío de las primeras horas de la bici, por querer tirar muy fuerte sin calentar. Yo creo que me pasó factura».

Pese a la solvencia con que se hizo con la victoria, Saleta no se relajó en ningún momento: «Iba con miedo, a ver si me duele la barriga, a ver si asimilo los pies… No hay que creérselo, como me dice mi entrenador, nunca se sabe lo que puede pasar«. Además del dolor de piernas, tuvo que afrontar la tensión mental: «Tuve que saber controlar y llevar yo el ritmo de la carrera, que no lo había hecho nunca, estoy acostumbrada a ir adelantando gente. Fue muchísima tensión, casi más que incluso correr».

Próximo objetivo: Kona 2018

«Estoy muy contenta, el año pasado también fue muy especial por lograr la clasificación para Hawaii, además es muy buen resultado para el equipo, porque estaban todos los sponsors». Aunque Maastrich – Limburg no le sirve para acumular puntos como para optar a acudir a Kona este 2017, su mente está puesta en conseguirlo para la próxima edición: «Para 2018 mi primera prueba será Ironman Cascais 70.3, y ahora en un par de semanas nos sentaremos a ver el calendario. Queremos ir a Kona pero también es importante conseguir buenos resultados. La idea es hacer Italia, Argentina o Cozumel, y a partir de ahí ver cómo la cosa«. No es el único reto que le ilusiona: «Tengo un Plan B que es el Campeonato de España de Larga Distancia de Ibiza, que lo haga depende del Iromna que escoja«. La clave son las fechas: Emilia – Romagna se disputa el próximo 23 de Septiembre, lo que le permitiría el tiempo suficiente para recuperar y ser de la salida en Ibiza.

La razón para intentar acudir a Ibiza es clara: «Dentro de dos años es el Campeonato del Mundo de LD en Pontevedra y estoy ilusionadísima«.

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