No todo el mundo tiene un trabajo de lunes a viernes de ocho de la mañana a tres de la tarde. Ya quisiéramos. E igual que ahora en verano las horas de luz nos permiten salir con la bicicleta entre semana hasta relativamente tarde, al volver a casa a las cinco, seis o siete, ahora que comienza a oscurecer antes la bicicleta entre semana se vuelve más complicado. Pero hay muchos de nosotros que tenemos horarios distintos: los bomberos trabajan un día completo y descansan tres, hay gente que el fin de semana trabaja y tiene lunes y martes de descanso, incluso gente que trabaja de noche… Los horarios laborales son como los culos: cada uno tenemos el nuestro.

Si eres de los afortunados que pueden empezar a salir a rodar setenta u ochenta kilómetros en día de diario, has de tener en cuenta una serie de recomendaciones. En primer lugar cuida los índices de fatiga. Cuando se hacen las tiradas largas en fin de semana no hay problema, llegamos a casa y nos sentamos en el sofá a recuperar, pero en los días de diario es posible que nos hayamos metido ocho horas de trabajo antes, o que tengamos que hacerlo después, así que corres el riesgo de entrenar cansado (si has currado antes), o de llegar a tu puesto de trabajo que a media jornada no te tienes en pie.

En cuanto a los volúmenes de entrenamiento, nuestra recomendación es que no vayas a sangre todos los días que salgas. Puedes incluir trabajo de series un día, o incrementar la intensidad de uno de los días entre semana, pero recuerda que ocho horas de trabajo, aunque no conlleven esfuerzo físico, cansan y bastante. Así que al menos uno de los días ha de ser para acumular kilómetros en ritmos que te permitan ir cómodo.

Foto: Flickr // Active Sands Beach

Foto: Flickr // Active Sands Beach

Además, organiza bien tu agenda y dedícale tiempo a hacer una buena ingesta antes de entrenar (ya sabes, dejando un tiempo prudencial en medio), y sobre todo descansa. El desayuno de antes de salir a rodar es básico. Si alguien que trabaja en una oficina puede tirar tranquilamente con un café hasta media mañana, alguien que se va a jarrear dos horas de bicicleta y luego va a ir a trabajar necesita hacer una recarga de hidratos más importante. Un buen ejemplo sería un plátano, una rebanada de pan integral con miel y un café cargadito. O si quieres dedicarle menos tiempo, hacer un batido con leche, plátano, avena y miel. Y recuerda alimentarte a lo largo de la salida, no hagas todo el kilometraje sin meterte nada al cuerpo, alma de cántaro.

La noche antes también trata de incorporar hidratos en la cena para al día siguiente tener las reservas de glucógeno a tope.

Es habitual que aquellos que pueden salir en bici entre semana tengan horarios muy de mañana (de por ejemplo empezar a trabajar a las seis), o directamente de noche, y que terminan descansando menos horas que alguien que tiene un horario más estándar. Y con seis horas de sueño, te pongas como te pongas, no se descansa. Así que o renuncia a algún kilómetro.