Os parecerá una perogrullada, pero no lo es. En los últimos tiempos parece que se nos ha olvidado cómo hemos empezado la gran mayoría en este deporte: pruebas sencillas, cortas distancias, con material prestado o de grandes cadenas de distribución, sin ínfulas de ningún tipo y con la mera pretensión de terminar.

Por desgracia luego viene comprar mejor material, cuidarnos hasta la exasperación, dejar de disfrutar los entrenamientos y cabrearnos porque en un half hemos hecho seis horas y cuarto en vez de seis horas y cinco minutos. En cierta manera tiene lógica, a medida que avanzamos en cualquier área queremos más y queremos mejor. Olvidándonos de cómo llegamos al hobbie de marras.

Las Santander Triathlon Series comenzaron una nueva edición este pasado fin de semana. Fue en Valencia, en la tercera edición del Triatló del Maritim. La noticia no es que Óscar Martínez y Laura Riesco venciesen en la distancia olímpica -que también es reseñable, por supuesto-. La noticia es que 1.600 personas participasen en la prueba (con un 28% de féminas, olé, olé y olé).

La noticia es que una nueva hornada de aficionados llegan a nuestro deporte: gente para quienes completar un supersprint es ya una proeza, gente a quien hace unos meses nadar en el mar les daba miedo, gente a quien ha venido a fotografiar toda su familia porque de un día para otro se ha convertido en el gran héroe.

“Papá ha corrido un triatlón”. Y unos ojos iluminados por el orgullo.

¿Os acordáis?

A veces viene bien que recordemos que el triatlón es esto, gente nerviosa, gente a la que hay que ayudar a explicar cómo funcionan las transiciones, cómo se pone un neopreno. Gente que tiene miedo a agobiarse, a no saber rodar en grupo, a tener que pararse a andar nada más salir de la T2. Porque eso lo hemos vivido todos: hace dos años, hace cinco o hace veinte.

El triatlón popular es el que mueve el triatlón. De él nace la gente que quiere completar un Ironman, que quiere comprarse una bici nueva (y más cara), un mejor neopreno y las barritas de nutrición más sabrosas. De él nacen los triatletas que hacen que las marcas sigan invirtiendo en este deporte, en nuestros profesionales y en apoyar a las pruebas.

A veces viene bien recordar de dónde venimos, y el trabajo de promoción que hacen los circuitos populares. El año pasado las Santander Triathlon Series arrastraron a más de 10.000 personas a disputar una de sus pruebas. Algo tendrá el agua cuando lo bendicen.

 

 

Más información: www.santandertriathlonseries.com/valencia