2009. Sarah Piampiano tiene un vodka tonic en una mano y un cigarro en la otra. Está en un bar de Manhattan con un amigo entradito en kilos que le comenta que se ha apuntado a un triatlón olímpico en New Hampshire. ‘Me apunto contigo’, dijo ella. ‘Y te apuesto lo que quieras a que te gano‘, añadió.

No puedes ganarme‘ replicó él. ‘Estás enganchado al tabaco y nunca entrenas‘.

El triatlón era un mes después. Piampiano le sacó a su amigo más de veinte minutos.

La historia podría quedar ahí si no estuviéramos hablando de la séptima clasificada del Campeonato del Mundo de Ironman de Hawaii 2015, y previamente vencedora del Ironman de Western Australia con un tiempo de 9h03′. Vamos, que en apenas seis años Sarah ha pasado de fumar como una carretera a ser triatleta de élite.

Sarah Piampiano at the Ironman World Championships in October at Kona, Hawaii.

Tras aquella apuesta con su amigo, Sarah, que por entonces trabajaba en banca de inversión, con jornadas maratonianas de trabajo de doce horas, empezó a mirar el deporte de otra manera. Dejó de fumar y comenzó a entrenar. Este 2015, además de en Western Australia, se hizo con la victoria en el 70.3 de Nueva Orleans.

Ahora promueve el The Habit Project, un proyecto basado en su propia experiencia como trabajadora estresada -llegaba a quedarse durmiendo algunas noches en su mesa de trabajo-, fumadora y sin hábitos deportivos, que inspira a gente que quiere hacer cambios significativos en su vida.

Según ella misma comenta, la idea es que todos tenemos malos hábitos -rutinas en las que caemos, o cosas que quisiéramos cambiar y no nos atreveemos- y nos falta la fuente de inspiración que nos lance a tomar el toro por los cuernos. Para Sarah el triatlón sirvió para dejar de fumar y hacer deporte. Comenzó a comer más sano, a dormir más, a pasar más tiempo fuera del trabajo, e incluso su productividad laboral mejoró porque quería salir antes y tener tiempo para entrenar.

Ya sabéis lo que nos gustan en Planeta Triatlón estas historias. Más que comer con las manos. Y es que está claro que en esta vida, como reza el slogan de Ironman: Anything is possible. Todo es posible.