El triatleta es un individuo por el que no pasa el tiempo. Se ha forjado un carácter duro, fuerte y recio que le hace navegar por los distintos grupos de edad empezando desde chupetín hasta llegar a la tercera edad sin despeinarse. Y, claro, para eso hay que cuidarse no solo a nivel entrenamiento, sino también a nivel médico.

El triatleta aspira a vivir cien años o más. Por eso, la medicina preventiva tiene tanta importancia para él y acude anualmente a su cita con la unidad de chequeos médicos dirigidos por equipos multidisciplinares. Rizando el rizo, lo última novedad para el triatleta popular es el Reconocimiento Deportivo Avanzado, que ofrece la posibilidad de someterse a las pruebas que se realizan los deportistas de élite independientemente de que sea un globero: examen cardiaco (electrocardiograma, ecocardiograma, prueba de esfuerzo), valoración nutricional, estudio biomecánico y masaje en burbuja de oxígeno, entre otras pruebas.

No me digáis que no es un gustazo aquello de ir a ver a un médico sin que te pase nada, simplemente para que te haga un chequeo y te diga lo bien que te ve y lo sano que estás. Ya quisieran a muchos como tú en la consulta.

¿Practica usted algún deporte?

El triatleta llega al médico y le va contestando  las preguntas típicas para rellenar la ficha con los datos que suelen preguntar: edad, peso y altura, enfermedades, fumador, ¿practica usted deporte? ¿Ha dicho deporte? Siéntese, póngase cómodo y disfrute.

Uffff, se va a enterar el médico que tan inocentemente ha hecho la pregunta. Habría que decirle va a echar la tarde, porque el triatleta va a contarle con pelos y señales toda su actividad física de los últimos tres años, cómo empezó en esto del running y poco a poco pasó a ser ciclista y también a nadar ocasionalmente, hasta que se dio cuenta que había nacido para el triatlón. Pobre facultativo que tan profesionalmente aguanta el tirón en la consulta. En qué hora se le ha ocurrido mencionar la palabra “deporte”, pero bueno, vamos a pasar a la siguiente prueba.

heartbeat

El electro debe haber salido mal, voy a repetirlo

Una vez tenga en sus manos los resultados del electro probablemente crea que hay algún error porque los resultados no le cuadran con el tramo de edad y género “normales” para la media. Es extraño, debe haber algún error porque me sale por debajo de 40 pulsaciones y es muy raro ver datos así. Vamos a repetir la prueba si no le importa.

Entonces es cuando el triatleta esboza una sonrisilla medio maléfica medio orgullosa y le dice al médico, “no lo vuelva a repetir, doctor, que es que soy triatleta” y entreno muchas horas a la semana, de ahí los resultados. “Estoy intentando clasificarme para Kona y voy a ver si consigo el slot en un par de meses, de ahí que esté como una moto”. Y el pobre cardiólogo que no sabe ni qué es un slot, y lo más que sabe es que Kona está en Hawaii, entenderá que ha topado con alguien poco habitual en su consulta y que lo mejor es dejarle por imposible. Eso sí, antes de irse sabrá más de triatlón y de distancias que de cardiología porque el paciente no deja vivo a nadie.

El triatleta es poco amigo de las donaciones… de sangre

Ver un autobús de la Cruz Roja con el cartel de “donación de sangre” y ver a Satanás, misma cosa para un triatleta. Hay que reconocer que el triatleta, y el deportista en general, es uno de los perfiles que menos sangre dona, a pesar de estar como un toro de fuerte y bajo de pulsaciones. ¿Donar sangre yo? ¡Venga ya, que así no consigo ganar a Frodeno!

Es impensable para muchos deportistas aeróbicos como nosotros el dejar que nos quiten 500 ml de sangre, lo que supondría una reducción del 10% y por tanto de nuestra capacidad de llevar oxígeno a los músculos. Algunos estudios, sin embargo, demuestran que aunque el organismo tarda 21 días en recuperar todos los glóbulos rojos, el plasma se recupera a los dos días de hacer la donación.  Y a la larga puede ser hasta beneficioso, ya que además de renovar parte de los glóbulos rojos el organismo, con el tiempo puede aumentar hasta un 3% el hematrocrito. Así que, si no tienes competición a la vista, no está de más hacer de vez en cuando una donación de calidad, que para eso eres triatleta y vives en una sociedad en la que se necesita sangre para otras personas, aunque no sean triatletas.