Correr después de la bicicleta es bastante diferente de correr con las piernas frescas. Vamos, correr en un triatlón de hecho es muy jodido. Todos los que hacemos triatlón lo hemos sufrido en nuestras primeras competiciones: al ser movimientos musculares antagónicos, sentimos las piernas extremadamente rígidas y descordinadas en los primeros momentos de carrera a pie. De hecho, creo que nadie es capaz de correr más rápido tras un segmento de bicicleta de lo que puede hacerlo sin carga previa.

Pero está claro que a unos nos afecta más y a otros les afecta menos. De hecho, no los mejores corredores suelen ser los mejores triatletas. Y mirad si no: los triatletas de más éxito suelen venir de la natación. Pocos habremos visto que fuesen atletas antes de pasarse a las tres disciplinas.

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El por qué unos triatletas son mejores que otros al bajarse de la bici no se ha logrado descubrir aún, pero parece que está relacionado con el sistema neuromuscular. En 2010, un estudio con cien triatletas mostró que gran parte de ellos realizaban involuntarios cambios en su técnica de carrera justo al bajar de la bici que reducían considerablemente su técnica de carrera.

Mientras escribo, estoy pensando en el caso de Gustavo Rodríguez, que está consiguiendo mejores resultados como triatleta de los que consiguió como ciclista.  Y es que la cadencia de pedaleo también influye, y aparte, bastante. Saltamos de la bicicleta a la carrera a pie con un ritmo más acelerado de lo que posteriormente nuestras piernas son capaces de soportar, y de hecho es habitual que los primeros kilómetros de un 10K en un triatlón olímpico los hagamos más rápido que los últimos: a medida que vamos corriendo, vamos volviendo a nuestra cadencia habitual. Salimos “sobrecadenciados”. Si es que esta palabra existe. Claro.

Los mejores corredores en triatlón corren un cinco o un seis por ciento más lento de lo que lo harían en una carrera frescos. Esto podría extrapolarse al resto de los mortales, pero claro, volvemos al tema de que la técnica influye. Yo, por ejemplo, tengo 40′ en un 10K, y en un triatlón olímpico mi mejor segmento de carrera a pie lo tengo en 43′. El porcentaje es superior.

Y a medida que aumentamos la distancia del triatlón, es mayor: 1h32′ tengo en media maratón, y aún no he bajado de 1h45′ en un half.

Sea como sea, cada triatleta ha de ser consciente de qué porcentajes tiene de “demora” y entrenar para reducirlos lo máximo posible. ¿Y cómo puede conseguirse? Sin duda trabajando la bicicleta. De ahí el ejemplo que ponía antes de Gustavo Rodríguez. Cuanto menos fatigados nos pongamos a correr, en mejores condiciones y con mejor técnica podremos desarrollar la distancia.

Y claro, entrenando hasta la saciedad las multitransiciones: hay que habituar al cuerpo al cambio muscular tan brusco que supone pasar de la bicicleta a correr a pie.

Foto de portada: Delly Carr


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