Ya comentábamos la semana pasada que el sub 8h en Ironman comienza a parecer una empresa relativamente sencilla para los PROs. Hasta en once ocasiones en 2015 y otras 13 en 2016 así lo corroboran. Así que a partir de ahí, y tomando como referencia los 7:35:39 establecidos como récord de la distancia por el alemán Jan Frodeno en Challenge Roth, la pregunta es sencilla: ¿se podrá bajar de las siete horas y media en los próximos meses?

La pregunta recordaría mucho a la de si es posible bajar de dos horas en maratón.  A nivel internacional hay libros publicados, iniciativas internacionales de investigación e infinidad de artículos. Incluso nosotros por aquí pusimos cuáles eran los condicionantes que se tenían que dar para ver a un humano romper la barrera de las dos horas. Es una cuestión que engancha con los límites de lo humano, y en el caso del triatlón, y para ser más exactos el de resistencia, no iba a ser menos. Solo que nosotros tenemos tres deportes, natación, ciclismo y carrera a pie. Si los analizamos por separado, en el que más margen de maniobra es la carrera a pie, en el que se está muy por encima de los ritmos que los atletas profesionales pueden tener a la hora de completar la distancia.

La natación solo puede dar uno o dos minutos de ganancias, dado que los triatletas ya han hecho grandes avances. En el ciclismo, ya tenemos profesionales que se han acercado a las cuatro horas, como es el caso de Andrew Starykowitz. Tenemos muchos factores en juego: el margen utilizado en el drafting (recordemos Kona 2016, donde 23 corredores transitaban en un escaso margen de 30 segundos), los avances en la tecnología y el propio desarrollo de la carrera, si hay ataques entre los competidores o no.

Y nos queda el maratón. Patrick Lange batió el récord del segmento en Kona dejándolo en 2:39. Frodeno corrió en Roth también en 2:39. Hay un margen de otros ocho o nueve minutos.

Para lograr bajar de las siete horas y media, se necesita una natación de unos cuarenta y cinco minutos, un ciclismo de cuatro horas o cuatro horas y cinco minutos, y correr la maratón final en un tiempo cercano a las dos horas y media, con transiciones muy rápidas (Frodeno en Roth empleó 1:36 y 1.18 en la T1 y la T2, respectivamente).

¿Quién puede lograrlo?

La respuesta más sencilla es que Jan Frodeno, actual poseedor de la marca de referencia, pero no es el único. Lionel Sanders, Andreas Raelert… Y sobre todo los que vienen por detrás, la dupla Alistair Brownlee y Javi Gómez Noya, que tienen la experiencia de carreras de alta intensidad y todo apunta a que en 2017 debutarán en la distancia.

Fuente original: Triathlete.