Cuenta una conocida con la que entreno que cuando se quedó embarazada una de las preguntas más habituales de la gente de su entorno era “¿y piensas seguir saliendo con la bici?”. Ella les miraba con ojos sorprendidos y respondía con un lacónico “sí.”. Y es que sí, se puede salir en bici estando embarazada.

Estamos en España, país de poca cultura ciclista, pero hay que tener en cuenta que en países más acostumbrados al uso de las dos ruedas como medio de transporte habitual, tienen el culo pelado de vivir situaciones como estas. En Noruega, Dinamarca u Holanda nadie se lo piensa dos veces antes de coger la bicicleta estando embarazada. No hay razón para dejar de pedalear mientras va creciendo la tripota hasta el quinto o sexto mes. De hecho, es una manera magnífica de tener un embarazo sano, más teniendo en cuenta que el ejercicio moderado es beneficioso tanto para la madre como para el feto. Además, tenemos una buena noticia: necesitarás material nuevo, ¡y a los y las triatletas nos encanta comprar material nuevo!

No obstante, hay una cosa que decir antes de entrar en profundidad: cada embarazo es diferente y no podemos generalizar. Lo mejor en estos casos, una vez que nos han dado la buena nueva, es acudir al médico y que él mismo determine si podemos subirnos a la bicicleta y en qué medida y plazos podemos hacerlo.

¿Qué nivel de esfuerzo se puede asumir entrenando?

El nivel de esfuerzo ha de ser aquel que te permita hablar, es decir, si nos pusiésemos a hablar de umbrales, hasta Z2. Si notas que sólo puedes utilizar monosílabos, o que prefieres directamente no decir palabra, es que estás entrenando demasiado fuerte. En este sentido se ha de tener en cuenta que el ejercicio que se ha de llevar a cabo durante los nueve meses de embarazo ha de ser el que se entiendo por “moderado”. Así que las salidas a machete de hace unos meses… Lamentamos decirte que se quedaron atrás.

Lo más sencillo es siempre escuchar a tu cuerpo, y relajar el ritmo cuando te sientas cansada. No es tiempo de entrenamientos por encima del umbral.

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¿Cómo adaptar la bicicleta?

Te sentirás más cómoda elevando unos centímetros el manillar, de tal manera que pedalees en una postura más vertical. Si en este sentido notas que pierdes equilibrio y que vas con más miedo, nuestra recomendación es que no hagas ciclismo en exterior. Tres opciones: o le das a la bici estática en casa, o vas a clase de spinning, o te agencias un buen rodillo para poner tu propia bicicleta.

¿Se necesita algo distinto para salir estando embarazada?

Siempre hemos dicho que antes de cualquier ejercicio hay que calentar, y en el caso del ciclismo con embarazo incluido, aún más. Durante esta etapa el calentamiento es básico para aumentar gradualmente el ritmo cardiaco y preparar tanto músculos como ligamentos y tendones.

En el embarazo se libera una hormona, la relaxina, que hace que las articulaciones sean más propensas a lesiones, así que no hay que estirar demasiado.

Además, como decíamos al principio necesitarás ropa nueva. La temperatura del cuerpo se ve incrementada con el embarazo, así que cuando salgas al exterior ve con capas, de manera que te sea fácil adaptarte a las condiciones exteriores. Te recomendamos un sujetador deportivo que ajuste bien.

¿Algún consejo nutricional?

Las embarazadas no comen por dos, así que nada de ponerte como el kiko. Se necesitan aproximadamente 300 calorías diarias. A lo largo de la salida en bicicleta, estate segura de que tu cuerpo está correctamente alimentado. No hagas ejercicio con el estómago vacío, y mantente hidratada en todo momento.

Si la salida en bicicleta es larga, lleva encima barritas energéticas. Por último, bebe leche antes y después del entrenamiento (e incluso si puedes durante) dado que necesitas más calcio del habitual.