Si hay un triatleta fiel a unos patrocinadores, ese es el alemán Sebastian Kienle. Mientras otros deportistas, como Jan Frodeno, han cambiado de partners a lo largo del tiempo, el que fuera campeón del mundo de Ironman en 2014 puede jactarse de mantener gran parte de sus apoyos desde que hace casi diez años comenzó a despuntar en triatlón.

Sin duda, Sebastian Kienle es el triatleta masculino más regular en larga distancia de la última década. En los últimos 6 años, solamente ha quedado fuera de los 4 primeros una vez en los Campeonatos del Mundo de Ironman, ha ocupado todos los cajones del podio en Kona y ha conquistado tres títulos europeos de Ironman. Además, es uno de los triatletas que más se preocupa por llevar el mejor material en el segmento ciclista. ya nos lo decía su esposa: le encanta buscar material lo más ligero posible, y está dispuesto a renunciar a recibir patrocinios a cambio de ganar unos vatios.

En la pasada edición de Kona el alemán volvió a confiar en la Scott Plasma 5, una edición limita que, sin tener en cuenta sus componentes, es simplemente preciosa.  Además del cuadro Scott Plasma 5 y las ruedas 858NSW, Kienle montó todo sistema inalámbrico SRAM RED eTap, que evita sustos a la hora de cambiar, y elimina los cables que pueden restar aerodinámica. En el cassette llevaba 11/26, y en los platos 55/42. El potenciómetro utilizado es el SRAM Quarq, En cuanto al bidón, Kienle optó por el Elite Crono CX, que combina a la perfección con el sistema de almacenamiento Drag2Zero montado encima del pedalier. Este kit fue desarrollado por Simon Smart, ingeniero aerodinámico, y según han relatado varios profesionales que lo utilizan, mejora considerablemente la aerodinámica.

Para el sillín, Kienle fue bastante tradicional: el Prologo Zero II TT. El acople, sin embargo, de Profile Design, tiene una característica personal: la zona de apoyo que escogió Kienle es una única, no una para cada brazo.

En Kona pudimos verla de cerca y os podemos asegurar que enamoraba. Ésta es solo la bici que utilizó en 2017.

Y seguimos con la colección de cabras que ha estado utilizando el alemán durante los últimos años y siempre fiel a su patrocinador.

Lo realmente crucial para mí, como para el resto de triatletas, es permanecer en la posición aerodinámica“, escribía en un artículo para Zipp, su proveedor de ruedas. “En muchas ocasiones pensamos que la mayor parte de la resistencia es provocada por las ruedas, pero en realidad es causada por nosotros mismos, por el cuerpo”, continúa. De ahí que el alemán se pase horas en el túnel de viento haciendo pruebas.

Uno de los modelos más cantosos, sin duda, fue éste:

Sebastian Kienle

Foto: Michael Rauschendorfer

Su mujer ya ha hablado alguna que otra vez de la obsesión del alemán -y añadiríamos, de todos los triatletas, sean profesionales o populares- de acumular bicicletas en casaLa Black Beauty -que así llama a la Scott Plasma con que habitualmente compite- suele ocupar un espacio destacado en el salón donde está enganchada al rodillo.

Viendo estas maravillas, ¿quién no entiende a Sebastian Kienle y su afán por acumular bicis en su casa, aunque sea en el pasillo o en la cocina?

Sebastian, cuenta su esposa, tiende a aburrirse en la fase de tapering, y ahí comienza el desastre: pese a que en su equipo cuenta con un mecánico que trabaja para él, Michael Wagner, al triatleta le gusta trastear recordando los años trabajando en una tienda de bicicletas cuando era más joven.

Reconozcámoslo, nos son bicicletas, son obras de arte, que deberían estar en un museo o convivir con nosotros en casa, que es lo que hace Kienle con todas ellas, a cada cuál más espectacular. ¿Con cuál te quedas de los 10 modelos?