El alemán Sebastian Kienle, campeón del mundo de Ironman en 2014, finalizó este pasado domingo la Cape Epic, la carrera de BTT más dura del mundo, haciendo pareja con el también triatleta Ben Hoffman. Ambos, que han corrido bajo el auspicio de Ironman Foundation, han logrado una meritoria vigésimo quinta posición, que mejora incluso el puesto de los españoles Joaquim Rodríguez y José Antonio Hermida, que acabaron los trigésimo primeros. Ibon Zugasti y Alberto Losada, también experimentados bikers, terminaron un poco mejor que Kienle y Hoffman, en el puesto 22.

«Hemos sobrevivido a la Cape Epic«, decía Ben Hoffman en su cuenta de twitter este domingo. A tenor de las caras que se les veía en alguno de las fotografías que hemos podido ver a lo largo de estos días, no le falta razón al norteamericano.

A lo largo de las siete etapas -más prólogo- que ha durado la competición tanto Kienle como Hoffman han ido contando a través de un videoblog su experiencia en tierras sudafricanas, donde han vivido de primera mano los sinsabores de los pinchazos, del polvo en la cara y de las indigestiones estomacales.

«Estoy acostumbrado a vivir fuera de la zona de confort, pero la Cape Epic lleva ese concepto a otro nivel«, reconoce Kienle. «Creo que es divertido, es bueno y es un reto para mí. Todo esto es importante, y sirve para recordarme porqué soy triatleta profesional. Para mantener mi amor por el triatlón he tenido que probar algo nuevo«.

«El triatlón es mi trabajo y la BTT mi hobbie«, decía el de Karlsruhe hace unos días, poco antes de comenzar la competición. Tanto él como Hoffman tienen gran experiencia con la bici de montaña: el primero ha participado en varias pruebas de XTerra -y es un habitual del Campeonato del Mundo de la disciplina-, y el norteamericano ha ganado la última combinada Ironman – XTerra.

En el cuarto capítulo del videoblog, en el que ambos triatletas terminaron realmente fatigados, Kienle se sincera: «Un ironman es duro, básicamente por el maratón, pero aquí la concentración es constante«. «Sabes que es una prueba de un día, te concentras en los cinco metros que tienes por delante y apenas piensas, incluso puedes llegar a desconectar. Pero en la Cape Epic no, aquí hay otro día, y otro día, y otro día. Estoy deseando que llegue el momento en que no haya otro más«.

 

¿Sirve para algo pegarse palizas de este calibre?

Ya hemos hablado de triatletas participando en otras disciplinas, pero ninguno llega a suponer tanto esfuerzo como el que han sufrido tanto Kienle como Hoffman. Para ponerlo en perspectiva, hablamos de una prueba por etapas con 658 kilómetros totales de recorrido y un desnivel positivo de 13.530 metros, apto para unos pocos valientes. Si tenemos en cuenta que Sebastian Kienle participará de aquí en apenas dos semanas en Ironman 70.3 Texas,, mucho va a tener que recuperar estos próximos días.

¿Qué beneficio tiene correr la Cape Epic? «Espero que bastante«, afirma. «Es una semana de entrenamiento muy, muy duro«. Durante el transcurso de la prueba Kienle ha tenido tiempo para ir tres veces a la piscina y salir a correr hasta en dos ocasiones. «Con retos de este tipo tu rendimiento en triatlón se ve beneficiado; es lo bueno de competir en nuevos retos y formatos de carrera«.