Si eres asiduo a esta web sobre triatlón, ya habrás leído más de una vez cómo nos gusta el postureo y fantasmeo a los triatletas. En general, es algo implícito a este deporte por la cantidad de material que acabas utilizando con tanta disciplina. Pero para todo siempre hay una primera vez. Tu primer amor, tu primer hijo y tu primer triatlón. Que cuesta meterse dignamente en este mundillo es algo incuestionable que no te voy a negar. Al principio no sabes ni de qué te están hablando muchas veces. Pero si de verdad te gusta y disfrutas practicando los tres deportes, acabarás sabiendo más que tu maestros que ahora ves tan lejanos y te sentirás mucho más cómodo que ahora.

Hoy he querido enumerar en tono de humor algunos comportamientos que aunque para nosotros sean completamente normales, para un recién llegado al triatlón pueden no serlo e incluso hacerles sentir incómodo al principio. Los triatletas no dejamos de ser un grupo muy concreto de gente que nos juntamos gracias a un deporte formado por 3 disciplinas en común. Y si habéis leído alguna vez a Maslow, en su pirámide de necesidades básicas del ser humano especifica la necesidad de pertenencia a un grupo como una de las principales necesidades sociales del individuo. Si una persona no pasa la prueba de fuego y no se siente integrado en nuestro equipo de entreno, nunca formará parte de nuestro grupo.

Yo os podría contar un montón de anécdotas personales al respeto que cuando me paro y miro hacia atrás, me entra la risa. Si bien es cierto que de hace 10 años a esta parte los triatletas se han especializado muchísimo y nada tienen que ver con la manera en la que empezábamos antes. Así que, si eres un novato en esto del triatlón, no te dejes intimidar cuando escuches situaciones como éstas.

Y tú, ¿A cuánto corres?, ¿Qué tiempos tienes?

Ésta es la primera pregunta que te harán cuando intentes salir a rodar con un grupo nuevo de entrenamiento. Es un poco como sacar los galones y ver quién es el gallo del gallinero frente a las gallinas. Y si el grupo de runners es mixto, ya ni te cuento. Por otra parte, es una pregunta lógica porque los ritmos son diferentes y siempre conviene hacer grupos homogéneos para equiparar los niveles. El verdadero matiz de este punto es el tono en el que se hace la pregunta o la respuesta que obtienes. Recuerdo la respuesta del grupo de corredoras del gimnasio en el que entreno actualmente cuando les pregunté hace unos años si podía salir a entrenar con ellas (la verdad es que yo llevaba ya unos cuantos años metida en este deporte). En lugar de preguntarme afablemente qué distancias corría o qué me estaba preparando, su respuesta fue “aquí es que hay gente que corre mucho, eh”. En fin, no sé, no creo que fuera una respuesta que se me ocurriera dar a alguien que intenta meterse en un grupo con buena voluntad y sin chulerías.

Con el tiempo, y con un par de salidas corriendo todos juntos es como mejor se liman ese tipo de asperezas y fantasmadas iniciales. Pero entiendo que para intimidar a una persona que empieza a practicar un deporte realmente imponen. Te recuerdo que esto es un 10% de genética y el resto es actitud.

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No te dejes intimidar cuando empiezas a correr, querer es poder.

 

¿Cuándo piensas cambiar ese hierro? (Hierro = tu bici)

En este punto reconozco que hay que tener mucha personalidad y mucho aplomo para no dejarte llevar rápidamente por los comentarios de tus “amigos” y poner en venta la bici según entras por la puerta de tu casa. Aquí pido cordura absoluta a todos los que estáis empezando en el mundo del triatlón o las dos ruedas. Aunque todos sepamos que lo importante no es la flecha sino el indio, sí que es cierto que con los pepinazos que vemos a diario por la carretera es difícil resistirse a la tentación. Ante todo, mucha calma. Y antes de dar el paso intenta reflexionar sobre cuáles son tus necesidades reales, qué distancias vas a correr y cuál es el nivel del que partes. Y ya de paso, échale un vistazo a las cosas que debes saber antes de comprar una bici.

No olvides que el mercado de segunda mano da muchísimo juego a nivel deportivo y sobre todo en ciclismo. Muchos triatletas optan por mejorar sus bicis y dejan las suyas disponibles, así que una muy buena manera de empezar es entrando por ahí. Seguro que alguno de tus compañeros de salida cambia en breve de montura y es tu oportunidad para dejar el triple plato que te quita el sueño.

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Aunque ese triple plato pide un cambio a gritos… ¡¡cabeza fría!!

¿Qué ruedas vas a llevar el domingo?

Esta pregunta que en un principio nunca pensaste que te hubieran hecho, ahora ya es un clásico para intimidar a alguien que acaba de llegar . Y tú dirás, joder, pues qué ruedas voy a llevar, ¡¡las únicas que tengo!! ¡¡Las que venían con la bicicleta!! No, amigo, no. Si te has metido en el triatlón es porque estás dispuesto a tener al menos un par de ruedas alternativas según la prueba que vayas a hacer. Es el siguiente paso natural que experimenta todo triatleta que ya ha cambiado de bici, las famosas ruedas de perfil. Que la bici gana en estética y rendimiento es indiscutible, pero hay que moverlas, también. Y cuando te pillan días de viento que no te esperas, aquello es lo más parecido a ir en un velero a la deriva. Como todo en la vida, es una cuestión de prioridades y de valorar bien la relación inversión/rendimiento.

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No te dejes intimidar si no llevas perfil en tu bici

 

En esta piscina se voltea, txaval

Ahora vamos con el segmento agua, uno de mis preferidos porque es donde realmente sufrimos los que no venimos de la natación. Tú llegas con tu gorrete y tus gafas el primer día pensando que te vas a dar un bañito en la piscina y aquello se acaba convirtiendo en un verdadero infierno de series, material diverso, tuba, palas, aletas, tabla y venga a dar pies sin parar. Tu concepto de ir a nadar a la piscina ha cambiado completamente. Ahora te empieza a faltar el oxígeno y en los virajes estás a punto de salir morado del agua. Pero hay que seguir entrenando con el equipo porque somos triatletas novatos y no vamos a tirar la toalla ahora que acabamos de empezar.

Empiezas a darte cuenta que todos tus compañeros de calle al llegar a la pared, voltean. Sí, sí, el verbo voltear, de la primera conjugación. Y lo hacen como pececillos, con total naturalidad, y lo peor de todo es que te han metido ya 5 metros en cada volteo. Bueno, no pasa nada, eso en aguas abiertas no me va a pasar porque no hay paredes, así que da igual, que volteen, que volteen.

Lo  malo es cuando llega el entrenador con cara de pocos amigos y te dice, “oye, txaval, que en este grupo hay que aprender a voltear”. Oh cielos, ¡me ha visto! ¿Y ahora qué hago? Te haces el machote al llegar a la pared e intentas un simulacro de volteo que sales del agua mirando a Cuenca y sin oxígeno. Recuperas la postura y acabas con ese largo como buenamente puedes. Pero llega otra pared, ¡¡oh no, otro volteo!! El entrenador se apiada de ti. Te saca de la calle y te pone en una con niños de 7-8 años para que aprendas a voltear con ellos a la par que se cogen de la corchera para impulsarse a dar la voltereta. Es humillante, sí, pero es la única manera que tienes de seguir adelante si quieres entrenar con tu equipo de triatlón.

No te dejes intimidar, en una semana estarás volteando como un verdadero pececillo y en la piscina de verano serás la envidia del resto de padres.

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El volteo sólo hay que entrenarlo

 

¿Qué neopreno tienes?

Cuando ya estás volteando como una sirenita y te sientes integrado en el equipo, dice el entrenador, “txavales, mañana traed todos neopreno”. ¿¿Qué?? ¿Neopreno? ¿En piscina? ¡¡Pero si no hace frío!! Si la piscina es climatizada, ¡¡oh cielos!! Y ahora, ¿qué haces? No tienes neopreno porque todavía ni te lo habías planteado y la palabra “neopreno” te suena a muchos €€€€. La intuición te hace pensar sin equivocarte que tus compañeros no van a tener un Tribord de Decathlon a juzgar por los pepinazos que tienen cuando sales en bici con ellos. Puffff, ¡¡otro gasto imprevisto más!! A ver cómo lo cuento en casa. O me lo compro y lo dejo en el maletero del coche para que no me vean, pero claro, es goma y como haga calor se me va a fundir ahí dentro.

Y, ¿cuál me compro? Empiezan a surgirte dudas. Eres un triatleta novato, no tienes ni idea de por dónde empezar sin consultar con alguien. Qué marca elijo, qué precio, cuál es mi talla… Si hablas con otro compañero más veterano te empezará a dar sus chapas sobre comprarte uno de gama alta, más flexible, que flote más, mejor tener dos neoprenos para poder entrenar y competir, etc. Si estás en este punto, aquí te dejo un artículo que te ayudará a elegir neopreno para triatlón. Pero no te agobies ni te dejes intimidar. Si te sirve de consuelo, yo alquilé mi primer neopreno para un medio ironman y nadé con él la primera vez en la misma prueba, sin haberlo probado antes en piscina, con un par. Y no me pasó nada, salí del agua tan ricamente y me subí a la bici. ¡¡Que no somos de mantequilla, que somos triatletas!!

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