La educación y las buenas palabras se van a acabar a partir de que leas esta entrada. Y es que los investigadores han llegado a la conclusión de que soltar improperios cuando vas en bici está directamente ligado a una mejora significativa en el rendimiento en comparación con mantener exclamaciones “neutrales”. Seguro que te ha pasado alguna vez. Empiezas a subir un puerto y conforme van pasando los kilómetros, aquello cada vez se hace más duro, más desnivel, no ves el final, 3 kms a puerto y empiezas a acompañar cada pedalada con un taco diferente. ¿A que tu potencia se transforma conforme incrementa el tono? Y es algo que no solo ocurre en el deporte, lo mismo pasa cuando estás intentando abrir un frasco bien cerrado o se te atasca un tornillo. Una buena dosis de lenguaje grosero puede ser la solución.

ciclista insultando

Foto: John Stillwell/PA Wire

El experimento

Los psicólogos han hecho diferentes pruebas con varios voluntarios en las que se les pedía que soltaran tacos mientras se sometían a sesiones intensas de ciclismo en rodillo o apretaban un dispositivo que mide la fuerza de agarre de las manos.  El primer experimento se desarrolló sobre 29 voluntarios (edad media de 21 años) que pedaleaban tan fuerte como podían mientras repetían una y otra vez una palabrota o una palabra neutral.
En el segundo experimento contó con 52 participantes de una edad similar, que se sometieron a pruebas de fuerza de agarre con la mano y de nuevo se les pidió que repitieran un taco o una palabra normal.

En ambos experimentos se comprueba la premisa. Los insultos y palabras malsonantes llevan implícito mejoras significativas en el rendimiento frente a personas políticamente correctas. Concretamente, aquellos ciclistas que habían completado su sesión de ciclismo indoor cagándose en todo hijo de vecino y acordándose de toda su familia y la de sus compañeros de rodillo, consiguieron aumentar su potencia máxima en una media de 24 vatios, según los resultados del estudio.  Las personas que se sometieron a la prueba de agarre de diez segundos soltando taco tras taco, aumentaron su fuerza el equivalente a 2,1 kilos. Ahí es nada.

En el estudio se les pidió a todos los participantes que utilizaran un taco que normalmente tuvieran integrado en su vocabulario de forma habitual. La idea era que al permitir que los participantes pudieran elegir una palabra que para ellos fuera natural, dicha palabra tuviera un significado para ellos. También se les pidió que dijeran los tacos con voz “firme y clara” para evitar que el experimento se volviera demasiado emocional.

En contra de lo que podemos pensar, el estudio demostró que la frecuencia cardíaca no aumentaba conforme las palabras malsonantes iban saliendo por la boca, y que la situación no provocaba hostilidades entre los participantes, como se esperaba. Este estudio no es sino una continuación de otro estudio previo en el que se demostraba cómo el hecho de soltar tacos aumentaba la tolerancia al dolor, algo contrastado por el Dr. Richard Stephens, de la Universidad de Keele, en Staffordshire, director de ambos estudios. “Una posible razón de todo esto es que estimula el sistema nervioso simpático del cuerpo, es decir, el sistema que hace que nuestro corazón empiece a latir cuando estamos en una situación de peligro. Si ésa es la razón, era de esperar que decir un par de tacos bien dichos hiciera a la gente más fuerte también, y eso es lo que hemos demostrado en estos experimentos.

La razón por la cual maldecir a nuestros vecinos y enemigos y acordarnos de muchas personas mientras subimos un puerto tiene estos efectos demostrados en la fuerza y tolerancia al dolor, está por descubrir. Ahora, tú decides.

Fuente: independent