Stephane Vander Bruggen es un triatleta austriaco que el fin de semana pasado compitió en el Ironman de Nueva Zelanda. Como otros tantos. Lo curioso es que el sábado, según han publicado la gente de Korupt Vision en su cuenta de Instragram, Stephane tuvo un problema con el sillín de su bicicleta en el kilometro 50 del segmento de ciclismo, hasta que terminó por perderlo. Vamos, lo que a cualquier mortal nos hubiera hecho abandonar. Pero a él no. “No voy a parar” es lo que primero que dijo cuando la moto de los fotógrafos se le acercó, sin parar de pedalear. Imaginaos la postura, el dolor, y el sacrificio que puede suponer afrontar 130kms sabiendo que vas a tener que tirar de piernas como si estuvieses en una ascensión. Los cuádriceps ardiendo. Y encima con una maratón después.

Pues ahora imaginad que pese a ir sin sillín, fue capaz de completar los 180kms en 5h29′, y todo el ironman en 10h16′. Sin duda alguna, Stephan Vander Bruggen representa el verdadero sentido de la palabra Ironman. Y pasa a enrolar el listado de maravillosas inspiraciones triatletas que tenemos en esta nuestra querida revista.

Qué huevos, don Camilo…