La vida de Roxy Coetzee-Turner giraba en torno a un único deporte, el hockey sobre hierba. Soñaba con jugar y competir por una medalla en los Juegos de la Commonwealth 2010 para su país, Sudáfrica. No dudaba que llegaría a conseguirlo. Era su única meta y la razón principal de su existencia. Había conseguido entrar en el equipo nacional y era internacional para los Juegos Olímpicos. Aunque esos sueños de juventud no llegaron a cumplirse nunca, la joven de 30 años originaria de Johannesburgo cambiaría su objetivo por otro igual de ambicioso: clasificarse para el Campeonato del mundo Ironman.

Una vida dedicada al deporte

En 2008, a Coetzee-Turner le sonreía la vida. Joven jugadora profesional de hockey sobre hierba, fue seleccionada para el equipo nacional femenino sudafricano. Y dos años más tarde fue seleccionada para jugar en los Juegos de la Commonwealth en Nueva Delhi, India.

Durante un entrenamiento previo Coetzee-Turner sufrió una lesión en un disco de la espalda le que produjo un pinzamiento en un nervio. Mal pintaba el tema para la prometedora jugadora que tuvo que someterse a fisioterapia intensiva junto con inyecciones de cortisona mientras se preparaba para el viaje a Nueva Delhi.

En los Juegos de la Commonwealth, Coetzee-Turner estuvo presente en los entrenamientos y partidos previos del equipo. Un día antes de competir en su primer gran torneo como profesional, el entrenador le explicó que los médicos le advertían que si jugaba, corría el riesgo de sufrir daños irreparables y le sacaron de la competición. Fue un momento durísimo, “creo que nunca he llorado tanto», dice.

A pesar de su lesión, Coetzee-Turner siguió en el equipo nacional, viajando al extranjero, jugando en un club holandés y participando entrenamientos. «Me esforcé mucho por mantenerme en el hockey y volver a jugar después de mi lesión, pero no funcion.» En enero de 2013, Coetzee-Turner tuvo que retirarse.

A probar cosas nuevas

Por aquel entonces, una amiga le comentó a Coetzee-Turner que por qué no probaba un Ironman. Aunque solo había probado en 2006 una distancia sprint con bici de montaña, no le pareció mala idea a la sudafricana. Ella y su amiga se apuntaron para Ironman 70.3 Sudáfrica. «Fue brutal», dice. «Calambres desde el km 70 de la bici hasta el final de la prueba».

Sin embargo, al cruzar la línea de meta, nunca se había sentido tan fuerte mentalmente, descubriendo una nueva dimensión de lo que Ironman supone para cuerpo y mente.

«El día de la carrera, tu cabeza te hace llegar a sitios que nunca habías conocido. Había vivido eso en el hockey, pero nada como en un Ironman», dice. «Me sentí muy emocionada y sorprendida de lo que la mente hace para superar la carrera. La sensación después fue espectacular». «En triatlón no hay posibilidad de culpar a nadie o encontrar excusas fuera de lo que haces y lo que físicamente puedes.» Eres tú la que dices qué prueba y dónde correrás, sin esperar a que los entrenadores o los comités tomen las decisiones.

Coetzee está casada con una jugadora profesional de hockey retirada ya que representó a Sudáfrica en los Juegos Olímpicos de Londres. Dio a luz a su primer hijo el año pasado y combina dos trabajos a tiempo parcial, uno como entrenadora en un centro de salud y bienestar dirigido por su madre. De esta forma, puede compaginar su entrenamiento.

Coetzee-Turner completa su trabajo como directora del programa de hockey sobre hierba en una escuela independiente de niñas en Johannesburgo. Después de sufrir una lesión en su espalda, sabe lo importante que es incorporar el acondicionamiento físico en las rutinas de sus jóvenes jugadoras.

A sus 30 años, Coetzee-Turner está emocionada de volver al circuito Ironman con su bebé de un año. Ya tiene slot para el Campeonato Mundial de Ironman 70.3 de este año en Port Elizabeth, Sudáfrica, y compitió en Ironman Sudáfrica a principios de este año quedando en el puesto número 6 de su grupo de edad y un tiempo de 11:10:48.

Por primera vez desde que empezó a jugar hockey sobre hierba, se va a tomar un año libre para dedicarse de lleno a entrenar y cuidar de su hija. «Me encanta el hecho de que no tiene que ser sólo un sueño», dice. «Me di cuenta de que el hockey no iba a serlo. Pude rectificar e intentar ser buena en otro deporte”.

Fuente: Ironman