En algún momento hemos hablado de las épocas de meseta, esos periodos de tiempo en los que pese a hacer todo exactamente igual que hace unos meses, no logras avances: comes bien, haces el ejercicio correcto, no hay excesos en tu vida… Pero deportivamente estás atascado. Tu cabeza se ve afectada, te frustas y de pronto, un día, todo comienza a ir para abajo y terminas cogiendo hasta barriga y escondiendo en algún cajón esas pedazo de zapatillas que te habías agenciado.

Entrenar es la combinación de muchos factores, no solo ponerse la ropa deportiva y salir a la calle: influye el volumen, la frecuencia, la intensidad y la duración, con lo que hay infinidad de combinaciones que pueden cambiar el panorama. Si ves que estás en una fase de meseta, prueba a modificar alguno de los atributos.

Más frecuencia

Una alta frecuencia de entrenamiento reduce el riesgo de lesiones, en la medida en que nos hace más resistentes. Además nos permite mejorar nuestros ritmos y el estado físico. Si por naturaleza un triatleta entrena la carrera a pie dos o tres veces por semana, una buena manera de salir de una fase de meseta es incrementar los entrenamientos a cinco o seis por semana.

El principal beneficio de este incremento de sesiones es la mejora de la resistencia muscular, y además aprovechamos la eliminación de series largas que generan más desgaste.

¿Cómo hay que incrementar la frecuencia? Simplemente dividiendo el tiempo semanal entre más sesiones. Cuidado con caer en el error de añadir tiempo extra, porque no es lo que buscamos.

Foto: Flickr // Ben Wileman

Foto: Flickr // Ben Wileman

Más volumen

No hay trucos en esto: su puedes incrementar el volumen de kilómetros que corres a lo largo de la semana, y lo asumes con el paso de los días, mejorarás. Mucho cuidado con hacer el incremento a lo bruto, porque entonces no servirá de nada. Hay que hacerlo paulatinamente.

¿Cómo hacerlo? El principio de temporada es un momento ideal, cuando podemos permitirnos dejar un poco de lado la bicicleta y la natación.

 

Más calidad e intensidad

Encontrar el equilibrio entre calidad y cantidad suele ser complicado, incluso para los runners más experimentados. Y para los triatletas, que encima tienen que lidiar con otras dos disciplinas, más.

Aquí es donde entran en juego las sesiones en las que incorporamos series, siempre y cuando estemos acostumbrado a ellas. Si no hemos corrido de manera regular los últimos meses, lo primero es que incorporemos volumen, para luego sí, centrarnos en la calidad de las sesiones. Muchas veces es mejor un entrenamiento corto, de alta intensidad, que acumular por acumular.