14 de julio de 2016, día que olvidaremos nunca los aficionados al triatlón ni al ciclismo. Javier Gómez Noya dice adiós a los JJOO, el Tour de Francia se encuentra con una situación que jamás se le ha planteado anteriormente, y encima, un terrible atentado en Niza. En fin, día negro para el deporte y para todos los que defendemos los valores que éste aporta a la humanidad y el respeto entre todo tipo de cultura e ideología. Pero la vida continúa y hay que seguir, aunque a todos nos cueste. Ayer también se ponía fin a las fiestas de San Fermín 2016 entonando el tradicional “Pobre de mí”.
Aprovechando uno de los “memes” más famosos que se viralizó ayer por todas las redes sociales con Froome corriendo delante de los toros, hoy os contamos cómo es el popular “Encierro de la Villavesa”, que no tiene desperdicio.

Tradición desde 1986

En Pamplona las villavesas son los autobuses urbanos. Y este encierro originalmente consistía en sustituir a los toros por el autobús que el día 15 subía por la cuesta de Santo Domingo. De coña marinera. Los mozos corriendo delante del autobús habiendo entonado previamente su canto al santo con botella en mano en lugar de periódico. La cosa parece que degeneró mucho y la villavesa de las 8 terminó suprimiéndose. En su lugar, se sustituyó por cualquier coche o camioneta que subiera por la cuesta de Santo Domingo.

 

¿Cómo es el actual encierro de la Villavesa?

Es para verlo en persona. Poco antes de las 8 am, un grupo de corredores se concentra ante la hornacina de la cuesta de Santo Domingo, donde se canta al santo antes de cada encierro. Pero, ojo, que esta vez hay un San Fermín de carne y hueso.

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El canto al santo, de carne y hueso

Los mozos suelen venir de empalmada de la última noche sanferminera a correr este encierro, así que no hay que estar sobrio ni fresco para correr, porque no hay toros. A las ocho arranca el encierro. Los toros se sustituyen por un Induráin sanferminero, que subido a la mítica Espada del ciclista navarro se abre paso entre la marabunta de mozos trasnochadores hasta el callejón. Ya sin vallado, ni autobús como era en origen, ni heridos por asta de toro,  los pamploneses protagonizan un peculiar “Ya falta menos”.

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Un ciclista, haciendo las veces de Induráin sanferminero con la “Espada”