Realmente es una fase de transición, entre la fase de impulso y la de contacto. Es una fase donde, si hemos hecho los deberes en la fase de impulso, debería fluir de manera casi sola hasta la de contacto. Es una fase con “poca importancia” porque no podemos tener ganancia en la velocidad ya que no estamos en contacto con nada que nos pueda impulsar (punto de apoyo), y que cuanto más corta sea mejor, pero aun así hay que tener ciertas precauciones para aprovechar al máximo la fase de cara a la caída.

En cuanto al braceo, lo utilizamos para compensar el movimiento al adelantar la pierna trasera con la que nos hemos impulsado equilibrándonos y ayudándonos a mantener el impulso de la fase anterior. Con movimientos Hay que mantener los hombros rectos, sin torsiones del cuerpo, manteniendo el core rígido.

La pierna delantera, como dijimos en la fase de impulso debería estar con la rodilla lo más adelante posible y el pie cerca del glúteo. Si estos deberes están hechos, nos será más fácil llevar el pie hacia delante con un movimiento pendular desde la rodilla llevando el pie hacia delante para ganar impulso y avance.

La fase de contacto

De aquí a la fase de contacto, sólo queda dejar que la gravedad haga su trabajo, bajando poco a poco el pie, acercándolo de nuevo a nuestro centro de gravedad y extendiendo el tobillo para evitar caer con el talón y con el punto de apoyo muy adelantado respecto a nuestro centro de gravedad.

Esta fase debería ser una fase corta, en la que la cadera no debe ascender demasiado. Tenemos que ser conscientes de que cuanto más nos desplacemos hacia arriba, menos nos moveremos hacia delante, que es donde nos interesa avanzar. Si nos fijamos en Haile Gebrselassie (2:03:54 en maratón, ahí es nada…) podemos ver como apenas varía la altura de la cadera respecto al suelo, maximizando el movimiento horizontal hacia delante (Hay una muy buena referencia con el fondo)