Muchos nadadores experimentados en la piscina se piensan que pueden nadar de la misma manera, con la misma fuerza y velocidad, en aguas abiertas, pero no es así. Lo primero que se necesita es aprender a respirar y a ver en este entorno, a no perder el camino y objetivo en mar abierto.

Si siempre es esencial utilizar gafas protectoras, más lo es en mar abierto por la fuerza del oleaje. A su vez, hay que asegurarse de que las gafas están en perfecto estado, que las correas no se están rompiendo, quedarse sin gafas en medio del mar puede ser muy peligroso. Además, siempre debes tener en cuenta que si hay mucha gente cerca te pueden romper las gafas al agitar sus brazos, por lo que procura respirar hacia el otro lado. Tan importante es la técnica para saber cómo ver en este tipo de aguas como el material (gafas) que te permite hacerlo. Si estás buscando gafas para aguas abiertas, tienes que echar un vistazo a nuestro artículo Cómo escoger gafas de natación

Técnica para respirar y ver en aguas abiertas

En cuanto a la técnica, el primer paso es practicar la respiración de un lado a otro. En el mar, las aguas están agitadas y es posible que mientras intentes respirar hacia un lado te siga dando el agua en la cara, no tiene nada que ver con la piscina que siempre puedes respirar hacia un lado sin problemas. Tienes que ir valorando hacia qué lado respirar según esté el oleaje y a su vez, estar pendiente de los demás nadadores, que no se crucen en tu camino ni te golpeen.

Primero, lo ideal es respirar hacia un lado, solo dejando fuera del agua los ojos, en ese momento tienes que soplar mientras giras la cabeza hacia delante y ejercer la primera respiración profunda, justo después corriges el rumbo mientras observas el entorno; en la siguiente respiración, debes cambiar al otro lado e ir repitiendo esta técnica cada 10 golpes. No debes levantar de forma excesiva la cabeza, dado que provocarías que las caderas se adentraran demasiado en el agua e irías más lento.

El mejor nadador de aguas abiertas surge con la experiencia, aprendiendo día a día qué debe hacer para superar los distintos desafíos que ofrece el mar. Si al principio no te sientes cómodo, práctica la técnica en la piscina antes de adaptarla a aguas abiertas, pero recuerda que los nadadores más fuertes en mar abierto no tienen por qué ser los más rápidos o potentes, pero sí los más inteligentes y los que mejor solventan los problemas del mar.

Perfeccionar la técnica del avistamiento

A su vez, para integrar esta técnica al nadar en aguas abiertas, hay que saber cómo combinar la respiración y la visión con los movimientos corporales.

El nadador debe mantener la cabeza lo más cerca posible del agua para obtener la mayor aerodinámica posible y de la misma manera, el brazo debe seguir la misma trayectoria al dar el golpe, rozando el agua.

Cuando el brazo regresa hacia el agua, es el momento de mirar hacia arriba y observar el camino, y utilizando este tramo de tiempo para realizar un movimiento completo y respirar hacia un lado como hemos comentado anteriormente. Solo hay que respirar cuando estés mirando hacia un lado y lo más cerca que puedas del agua, nunca hacia delante.

¿Cómo ganar visibilidad y encontrar el objetivo?

En ocasiones, si el mar está revuelto y agitado, es difícil saber en cada momento donde nos encontramos y más importante, dónde está nuestro punto de enfoque y objetivo. Para lograr encontrar el camino, puedes utilizar los movimientos de water-polo, dando un impulso hacia delante mientras golpeas el agua con el brazo con fuerza, esto no lo puedes hacer con mucha frecuencia, ya que gastarías una gran energía y te podrías lastimar la espalda.