Las reglas de Ironman de esta temporada 2018 especifican, en su página 27, que «llevar un uniforme con la cremallera delantera por debajo del punto en que acaba el esternón» supondrá la descalificación en caso de no ponerse remedio inmediatamente. Fue una de las últimas modificaciones hechas en el clausulado y ya en su momento las comentamos aquí.

Durante la disputa del Campeonato del Mundo de Ironman 70.3 hemos podido ver a Daniela Ryf, a la postre ganadora de la prueba, con la cremallera bajada durante el transcurso tanto del segmento ciclista como en el de la carrera a pie. La suiza ha debido de tener algún problema al subirse a la bici, porque no ha podido subírsela en ningún momento, con el consecuente incordio que le ha podido suponer en pérdida de vatios.

Ha sido apercibida por los jueces durante los primeros kilómetros de la carrera a pie, en los que ella ha explicado la imposibilidad de arreglarlo, y finalmente le han dejado continuar, hasta finalmente hacerse con el que supone su cuarto título de Campeonato del Mundo de Ironman 70.3. Segunda ha sido Lucy Charles, que ha entrado a algo menos de tres minutos y medio, y tercera ha sido la alemana Anne Haug, que ha marcado el mejor segmento de carrera a pie, como viene siendo habitual.

¿Tendría que haber sido descalificada la discípula de Bret Sutton? En redes sociales apenas se ha hecho referencia al hecho de la posible descalificación, pero entendemos que debería ser un tema a tratar. Básicamente porque en el caso de las chicas puede dar pie a controversia: Más de una corredora corre en top, sin cremallera, y no han tenido problemas al respecto. Hoy a Daniela, de hecho, el llevar top por debajo del maillot pasa por haber sido, probablemente, lo que le haya salvado. Pero al mismo tiempo llevaba cremallera y, queramos o no, estaba incumpliendo una norma.

¿Qué hacer en estos casos?

Dicho ésto, también añadimos que descalificar por algo de este calibre nos parece una auténtica tontería, en la medida en que es una norma estética y no hay ningún tipo de beneficio con respecto a los rivales por llevarla bajada más de lo debido. Como mucho, los únicos que salen perjudicados son los patrocinadores, cuyos logos no se ven en la entrada en meta y en las fotos que después llenarán durante el fin de semana todos los titulares triatletas.