«Este hombre espera correr el lunes el maratón de Boston en 2:50«. Así titula The New York Times su última entrevista con el británico Tim Don. El actual récordman de Ironman sufrió un gravísimo accidente en octubre de 2017, apenas dos días antes de disputarse el Campeonato del Mundo de la distancia, que a punto estuvo de poner fin a su carrera: cirugía para reparar las vértebras rotas y un halo sujetando su cabeza para que la zona afectada soldase correctamente.

«El halo es como una máquina de tortura medieval«, comenta Tim en la entrevista, para explicar cómo son los casi cinco meses que ha vivido con él puesto. «Ha sido una experiencia horrorosa, pero era la mejor opción para recuperar al cien por cien y no tener limitaciones luego a la hora de correr«.

Simplemente leer cómo se sujetaba el halo a su cabeza da escalofríos: «Se cogen tornillos de titanio y se introducen en el cráneo, dos en la parte delantera y dos en la trasera, y se fijan a barras de metal, que se adhieren a una estructura que se lleva puesto durante tres meses y que no se puede quitar. Es pura tortura. Pero funciona«.

Y tanto que funciona. Este lunes, en una nueva edición del maratón de Boston, veremos al británico en la línea de salida. Y no simplemente para trotar, o acabar la carrera a modo de entrenamiento. Su intención es bajar de dos horas y cincuenta minutos, más o menos el mismo tiempo que en mayo de 2017 empleó para batir el récord de Ironman.

De cara a este 2018 su intención es volver a Hawaii, tal como confesó a Miquel Morales en la última entrevista que pudimos mantener con él, aprovechando su fichaje por Zone3. Lo va a tener complicado dado el actual sistema de clasificación, que le obliga a competir en varias pruebas a gran nivel, pero ójala lo consiga: alguien con tal afan de superación, se lo merece.