Vale sí. Es un entreno. Muy aburrido debo de andar para ponerme a hablar de entrenamientos de triatlón, y no de pruebas, pero es que la tirada larga de bicicleta de ayer me hizo especial ilusión, y creo que merece la pena comentarla.

Nunca había salido un día de diario por la mañana a pedalear. Lo habitual es ir de traje y corbata a la oficina y lidiar con clientes, operaciones, estudio de propuestas y similares, y lo de ayer fue una sensación completamente nueva, refrescante. He de reconocer que saqué una cosa en claro: pensaba que tenía un buen horario laboral, que la mayoría de los días me permite estar en casa a las seis, pero perdido en la carretera de La Roca me di cuenta de que hay otras vidas y puede haber otros horarios que te permitan ritmos completamente diferentes.

Salir un miércoles por la mañana con compañeros del club a pedalear, a hacer casi cien kilómetros, mientras el resto del mundo trabaja, es como un pequeño oasis en el desierto. Esa fue la sensación. Y además en un recorrido nuevo para mí en un 50%. Salimos de Cerdanyola, como es habitual, Xavi Mimoso, Sergio Guzmán, Joaquín Sánchez, Peri y yo e hicimos Carretera de La Roca -que empiezo a saberme de memoria- a ritmo medio – fuerte. Ambos Joaquines iban hablando, y yo iba con la lengua fuera.

Llegamos a La Roca y continuamos hacia Parpers, donde yo no había estado nunca. Subidita de cuatro kilómetros con un desnivel del 3’5%. Me quedé el último de todos, descolgado, pero contento porque en las últimas semanas me estoy viendo con más fuerzas. Hasta hace un par de meses subir una cuesta era incómodo, y ahora me lo tomo como parte del camino, sin prisas y sin dolores: si hay que poner plato pequeño, se pone.

Vuelta para Cerdanyola, con un tramo entre Sant Fost y Montcada en el que con Xavi Mimoso primero y con Sergio después, volamos a cuarenta kilómetros por hora. Me vi genial en ese tramo. Sin duda el rodillo en casa está surtiendo efecto y en plano empiezo a ir fino. Hay que tratar de hacer series de más distancia a altas velocidades.

Llegados al Guiera, continuamos hacia Sant Cugat, y de ahí al Tibidabo. Otra carretera que me era desconocida, y que me gustó. Más larga que Parpers, siete kilómetros y medio, y con más desnivel, 4’24%, me vi fuerte, incluso tirando durante un rato de Xavi y Joaquín (con Sergio muy por delante nuestro), y rematando en un sprint con el propio Joaquín. Ahí vi que tengo fuerzas guardadas y que puedo hacer tiradas más largas.

Estuvimos un rato parados en lo alto, buscando a Sergio, y al final optamos por marchar diez minutos más tarde. Ese parón me rompió el ritmo y ya no disfruté demasiado, volviendo a casa por La Floresta y Valvidriera. Al final, salieron 93 kms en 3h30′ justas. En el último momento, llegando al Guiera, pensé si estirar un poco más por mi cuenta, pero me pudo la pereza.

Ahora que empieza a llegar el buen tiempo, y que a partir de mayo tendré el horario de verano, voy a intentar algún día cumplirlo, irme de la oficina entorno a las cuatro, y a las cinco estar pedaleando, a poder ser acompañado. Tres horitas, por ejemplo, un lunes, me parece que puede ser algo genial y un entrenamiento de calidad buenísimo para la que viene por delante, con el dorsal de cuatro medias distancias ya en el correo electrónico: Ironman 70.3 de Calella, Altriman, Medina de Rioseco y Logroño.

Sin tener en cuenta el hecho de decidir si me lanzo a la aventura del Ironman o no. Es complicado decidirse. Estoy acumulando mucho este año, haciendo semanas de entrenamiento con doce y trece horas, pero no sé si tengo aún el fondo físico suficiente. Para un maratón me veo bien, sin problemas. Para un triatlón olímpico exactamente igual, pero el IM son palabras mayores y creo que estoy banalizando al respecto.

Ayer, sin ir más lejos, podría haber acumulado otros quince, veinte kilómetros más e irme a los 115 totales y más de cuatro horas. Y aún me quedaría otra paliza de otros setenta más y, oh dios, una maratón por delante, teniendo en cuenta que ayer me propuse hacer 10kms de carrera a pie y finalmente no me vi con ganas. ¿Cómo se ha de plantear el entrenamiento? ¿He de acumular más bicicleta los sábados, y hacer transiciones más largas? Tengo ganas de que llegue el 70.3 de Calella para medirme. Serán unas siete horas, aproximadamente, y será un magnífico termómetro de la situación.

Queda semana y media para Madrid. Tengo ganas de quitármelo de encima -no creo que sufra en demasía, voy muy bien preparado- y empezar la temporada de triatlones. No llevo mucha piscina encima -diría que no llevo nada, practicamente- y lo divertido del año.