Mucho se está hablando en las últimas semanas, desde que el 24 de agosto se levantase parcialmente el castigo de Lance Armstrong, del exciclista norteamericano. Incluso él mismo está dando qué hablar, con alguna declaración velada sobre su futuro en el deporte. Pero el tiempo pasa inexorable, el tejano tiene 45 años y los días de gloria empiezan a quedar en un pasado lejano y difuso.

De hecho hoy hace tres años que Lance devolvía la medalla olímpica que había ganado en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, el bronce en la categoría de contrarreloj. Una carrera que ya fue hace dieciséis años. Casi nada.

¿Volveremos a verle compitiendo? Él decía el otro día que no quería competir con nadie, que simplemente quería verse dentro de una carrera. ¿Le dejará algún organizador hacerlo? La verdad es que se esté de acuerdo con él o no, sepamos que es un tramposo o lo obviemos, ser alguien que te has pasado la vida tratando de ganar (e impedir que el resto te ganen) y de pronto saber que no vas a poder participar nunca más en ninguna carrera de ningún deporte se nos hace muy duro…

¿Os imagináis una pena similar? No es nuestra intención defender ningún caso de dopaje, en absoluto, pero con el paso de los meses, y cuanto más hablamos de Lance Armstrong, más duro se nos hace su castigo… Al fin y al cabo ahora poco tiene que hacer para tratar de ponerse tú a tú con los PROs, que le quitarían las pegatinas en cualquier carrera de media distancia…