¿Puede el dinero hacerte mejor triatleta? La pregunta del millón. Seguro que sabes diferenciar los dos bandos que hay, en general, en esto del deporte, los “apañados” y los “derrochadores”. Unos que se conforman con las marcas blancas de grandes cadenas deportivas, velocímetros con cable en su bici y aluminio de los años 90. Y otros que van de marcas top hasta las orejas, con ruedas de ensueño, GPS y todo lo que se nos ocurra. La pregunta es, ¿tan importante es?

Independientemente de nuestro nivel de ingresos y presupuesto disponible, cada uno tiene una actitud concreta en lo que al gasto en triatlón se refiere. Algunos son felices no gastando un duro, mientras que otros van como pavos reales luciendo equipamiento. ¿Una postura es más sensata que la otra?

Hoy vamos a coger a dos abanderados de cada uno de los estereotipos que os hemos contado, a ver qué opinan en lo que se refiere sobre todo a ciclismo, que es donde todos los triatletas solemos echar la casa por la ventana.

El tacaño: Paul Double

Paul Double es un ciclista de 21 años al que no le interesa mucho gastar en los componentes de su bici. Solo quiere ganar carreras y mejorar. Tras ganar la contrarreloj y la etapa reina del Ras de Cymru, fue fichado por el Zappi Race Team en 2016.

Hasta el propio padre de Paul asegura que “no le importa un bledo lo que la gente piense de él, no tiene preocupaciones”. De hecho cuenta cómo su hijo Paul ha llegado a algunas contrarrelojes con una bicicleta vieja y antigua, sin preocuparse de que alguien se riera de él. Paul es un chico que se sube a la bici, disfruta y se lo pasa bien. Tal vez, el talento genera la confianza de no preocuparse.

Pero, ¿qué pasa por la cabeza de un joven de 21 años para que no le importe nada el material? Pues pasa que es un tío sensato, le gusta gastar en aquello que le puede reportar un beneficio claro, olvidándose del postureo tan habitual en este deporte. De hecho, su bici es para verla:

Paul Double

Foto: Daniel Gould

Es una bici de contrarreloj de aluminio en el que llama la atención su tremenda reducción de costes. No tiene prácticamente nada en la bici. El cuadro es de un amigo, le regalaron la rueda trasera, y la delantera es suya. Una de las cosas que ha hecho él mismo son estos apoyabrazos caseros. Dos pedazos de gomaespuma, cortados como ha podio y pegados. Según el propio Paul son bastante buenos, porque se aplastan y son muy cómodos y aerodinámicos. El único problema que tiene es que si golpeas contra cualquier bache, el impacto del metal sobre los codos no es tan agradable.

Paul Double

Foto: Daniel Gould

El caso es que, aun con todo, este joven inglés de 21 años sabe que éste es su año para conseguir un contrato profesional en 2019. Si después de ver la bici de Paul Double, le vemos debutar algún día en las grandes carreras, podremos decir claramente aquello que tanto nos gusta de “no es la flecha, es el indio”.

Este comienzo de año no ha podido empezar mejor para Paul, que viajó a España con su equipo para entrenar y competir, consiguiendo un tercer puesto, no muy lejos del campeón nacional sub23, Jaakko Hanninen.

Y ahora viene la gran pregunta. ¿Cree Paul que el dinero que se invierte en ciclismo tiene un efecto decisivo en los resultados? Pues este chico es muy claro, dice que un hierro te hace más lento en bici, pero mientras tengas algo que vaya bien y no pese 20 kilos, no necesitas gastar más dinero. Admite que si pudiera, gastaría algo más de dinero en una bici y en sus componentes, pero su trabajo a tiempo parcial como camarero no le permite grandes lujos. Ver la bici de este chico es amarle.

Paul Double

Foto: Daniel Gould

Cuánta verdad hay en lo que dice este hombre. No hay explicación posible para muchos de los gastos irracionales que hacemos muchas veces en todo lo relacionado con el triatlón. Es cuestión de pararse a pensar si de verdad lo necesitas y cuánto te va a hacer mejorar en este deporte.

El derrochador: Ian Hope

Ian Hope es la otra cara de la moneda. Un corredor de bolsa de 44 años de Benfleet que puede permitirse cualquier tipo de gasto que le prometa ser más rápido. A su edad, dice que no le queda mucho tiempo para competir a buen nivel, así que no le importa gastarse lo que sea para conseguirlo. Para Hope, “gastarse lo que sea” significa comprarse cuatro bicis con un precio cada una de ellas de cinco dígitos. Eso sin olvidar su par de bicis indoor.

Ian Hope

Foto: Daniel Gould

Tengo dos bicis estáticas Wattbikes. En cuanto a mis bicis, todas tienen un motivo. Tengo una Bianchi Specialissima, que uso para escalar, ya que es muy ligera.  Si quiero irme a Mallorca y hacer series en subida, ésta es la bici más indicada, me siento mucho más ágil con ella porque es muy ligera y lo noto.

Sus otras bicis son una S-Works Venge ViAS (“para las carreras llanas, esa es la bici perfecta”); Cipollini RB1K (“una bicicleta rígida, realmente versátil para carreras”); Lightweight Urgestalt (“mi favorita, es increíble – no aerodinámica, pero se adapta muy bien y muy rápida”). Como no puede ser de otra forma, cada bici tiene su medidor de potencia y ruedas Meilenstein ligeras.

Ian Hope

Foto: Daniel Gould

El 95% de su equipación es Rapha, “ya que su ropa me queda muy bien”. Siempre actualiza su armario ciclista para ir bien conjuntado. El volumen de ropa de ciclismo crece y crece, sin tener que renovar nada porque nada llega a desgastarse. De pares de zapatillas, mejor no hablamos, tiene 12 pares y solo hay siete días en una semana.

Su razonamiento es claro. Estoy en mitad de mis 40 compitiendo contra chicos que tienen la mitad de años que yo, necesito cualquier ventaja que pueda permitirme. Así pues, su motivación principal para gastar y gastar es el rendimiento, no el postureo, según dice él.

Ian Hope

Foto: Daniel Gould

Y, ¿en qué más se puede gastar? Pues en entrenador y nutricionista. Ha fichado al antiguo miembro del Sky DS Sean Yates como entrenador y al chef y nutricionista Alan Murchison, estrella Michelín, para enseñarle a cocinar.

Es difícil envidiar a una persona como Hope. Si te paras a pensar, seguro que sus resultados serían los mismos con un presupuesto mucho más reducido. Y lo mismo aplica a todos nosotros, triatletas. Nuestras compras están impulsadas muchas veces por una mezcla de deseo y necesidad, y ¿quién no se hace ilusiones pensando que existe una relación proporcional entre coste y beneficio?

¿Una bicicleta de 15.000 euros es cinco veces mejor que una de 3.000 euros? Por supuesto que no, como una botella de vino de 100 euros no es diez veces mejor que una de 10 euros. Pero todos quieren probar la botella de cien euros.

Cada cual que saque su propia conclusión.

Fuente: cyclingweekly