Davis Frease iba en segunda posición en el Big Bear Triathon cuando vio a un corredor con problemas en el suelo. Era un corredor que participaba en una carrera simultánea de 5 kilómetros y que dejó de respirar. Frease no dudó en momento en practicarle una reanimación cardiopulmonar, de la que, afortunadamente, sabía y mucho.

Miliar y estudiante de medicina, Davis Frease había entrenado duro para hacerlo lo mejor posible en el Big Bear Triathlon, que se disputaba en California, Estados Unidos. Lo que nunca pensó es que iba a convertirse en héroe por una cuestión extra deportiva, por salvarle la vida a otro atleta.

Lo cierto es que cuando estaba en el segmento de carrera en distancia olímpica, en segunda posición y ya con la vista clavada en el líder, a quien tenía entre ceja y ceja, algo le distrajo de su objetivo, que era ganar la carrera. Y aquí es donde aparece la pirámide de Maslow y el instinto de supervivencia.

Daves Frease

Un atleta había colapsado y parecía inmóvil, otro corredor que había parado pedía ayuda a gritos. Enseguida, Frease se dio cuenta de que se trataba de algo muy grave. Ambos se pusieron a pedir ayuda médica a gritos, pero al darse cuenta que el corredor ya no respiraba, Frease actuó de inmediato poniendo en práctica sus conocimientos de medicina y lo aprendido en el ejército.

El gran ganador moral de la prueba fue Davis Frease, que protagonizó una bonita historia de humanidad en el deporte, sacrificando incluso una victoria en la prueba. La buena noticia es que Davis Frease consiguió terminar segundo en la prueba con un tiempo de 2:27:01, cediendo más de 6 minutos en la carrera a pie sobre el primer clasificado, Eliot Scymanski (2:17:02), debido al accidente ocurrido durante la prueba.

Slowtwitch ha entrevistado al protagonista de este hecho y así es como lo cuenta en primera persona.

En primera persona, por Davis Frease

“Salí de la T2. Cuando había corrido 500 metros, vi a un participante de la carrera de 5 kilómetros (la prueba incluía triatlón olímpico y sprint, duatlón, aquabike y carrera de 5 y 10k) que cayó al suelo.

Otro atleta de la prueba comenzó a gritar pidiendo ayuda. Yo seguí corriendo hacia él y enseguida también me puse a gritar, para que alguien llamara a los servicios de emergencia.

En un primer momento, pensé que podía ser un golpe de calor. Pero a los 30 segundos, dejó de respirar y ya no tenía pulso.

Inmediatamente, comencé las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). Después de un par de intentos, el corredor volvió a respirar. Sin embargo, a los pocos segundos dejó de respirar y su pulso bajó nuevamente. Reinicié la RCP.

En ese momento, llegó un voluntario de la organización con un DEA (Desfibrilador Externo Automático), mientras yo continuaba con las compresiones. Le dimos una descarga y comencé la RCP de nuevo. Después de dos ciclos más de RCP, volvió con nosotros por segunda vez y se quedó con nosotros».

El corredor que protagonizó este hecho aún se encuentra hospitalizado, pero fuera de peligro. Agradecido, claro está, al triatleta que entendió que una vida es más importante que cualquier triunfo.

Fuente: slowtwitch