El pasado 22 de julio se disputó el Ironman de Texas. Andrew Starykowitz, meses después de su accidente volvía a competir y marcaba un récord histórico en el segmento de ciclismo: 4h01′, el más rápido de la historia sobre la bici. Pero hubo más historias en ese Ironman.

Kevin Emge, triatleta de 58 años, completaba el mismo segmento nada más y nada menos que en una fat bike, una de esas bicicletas que son ideales para pedalear sobre nieve, barro o arena… Pero no para una calzada durante ciento ochenta kilómetros. Kevin, que utilizó esta bici en vez de la cabra Trek que posee por decisión propia, completó el segmento en siete horas y zona minutos, el puesto 1.854 de los 2.671 corredores que lo terminaron, lo que le supuso finalizar en la posición 78 de su grupo de edad.

¿Y por qué lo hizo? Por reto personal. Debutó en Ironman en 2001 (aunque completó su primer triatlón en 1984) y desde entonces acumulaba nueve pruebas disputadas y finalizadas. Para este de Texas quiso hacer algo distinto, y como en el IM Wisconsin del año pasado vio una en el segmento de ciclismo, se dijo a sí mismo: ¿Por qué no? Se compró una (nada más y nada menos que catorce kilos de peso) y comenzó a entrenar.

Lamentablemente, en la clasificación final de la prueba aparece con un DNF, al cruzar la meta con diez minutos de retraso sobre el plazo máximo establecido por la organización.