Hace unos días el talaverano Fernando Alarza participaba en el 10K de Laredo. Lograba una marca de 29’08» bajo la lluvia cántabra que le servía para lograr la séptima plaza de la clasificación general y segunda entre los españoles, solo superado por un Toni Abadía que con 27’47» lograba el récord español de la distancia.

Hasta hace unos años ser triatleta era algo que quedaba relegado al final de la carrera de profesionales de otras disciplinas, básicamente nadadores y runners que, no pudiendo competir de igual a igual ya en sus deportes, sí podían hacerlo con garantías en triatlón. Ahora no: en las últimas temporadas nos encontramos con triatletas que comenzaron desde muy jóvenes y que se desenvuelven bien en los tres segmentos. No contentos con rendir en series mundiales, halfs y largas distancias, ahora también les ha dado por competir en otros deportes. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué les aporta?

David McNamee, tercero en el último Campeonato del Mundo de Ironman, se hizo hace pocos fines de semana con la media maratón de Banyoles. «Corrí por dos razones: la primera de ellas es que es un gran desafío participar en una prueba diferente. Eso te saca de tu zona de confort«, nos comenta el británico patrocinado por Skechers. «Comenzar a correr con las piernas frescas te ayuda a esforzarte y a mejorar tu condición física«. «Además es un test magnífico para calibrar mi forma física. Es la tercera ocasión que corro la prueba y puedo comparar mis tiempos y sensaciones de años anteriores«.

Salir de lo habitual

Huir de la rutina es un punto importante y no solo McNamee lo nombra al explicar porqué competir en otras disciplinas. El alemán Sebastian Kienle, junto al norteamericano Ben Hoffman, ha participado estos últimos días en la Cape Epic, la prueba de BTT más dura del mundo, rindiendo a gran altura. «Estoy acostumbrado a vivir fuera de la zona de confort«, reconocía este fin de semana en una entrevista para Ironman. «Creo que es divertido, bueno y te reta«, comenta el de Karlsruhe. «Para mantener mi amor por el triatlón he tenido que probar algo nuevo«.

El maratón, palabras mayores

El británico Tim Don participará próximamente en el Maratón de Boston. Será su primera prueba después de recibir el alta tras su gravísimo accidente en los días previos al Campeonato del Mundo de Ironman 2017. Su objetivo es retador: correr por debajo de 2h44′, su mejor tiempo siempre que la ha completado dentro de un larga distancia.

En distancia maratón vimos hace pocas fechas debutar con tremendo éxito a Albert Moreno. El de Igualada tomó la salida en el Maratón de Barcelona haciéndose con el mejor puesto entre los no africanos y un tiempo de 2:28:16. En su caso el principal objetivo era saber «qué es correr 42K a ritmo en seco, sin bici previa, buscando sensaciones nuevas de cara a ver cómo va fallando el cuerpo con el paso de los kilómetros«. Albert, que finalizó undécimo en el último Ironman Cozumel, tiene pensado asentarse en la distancia este 2018: «Si quiero hacer Ironman, tengo que saber que mi cuerpo puede reaccionar de muchas maneras, y ahora que he corrido el maratón le conozco algo más«.

Javier Gómez Noya, habitual en otras disciplinas

Nuestro Javier Gómez Noya ha confirmado su presencia en la Movistar Media Maratón de Madrid que se celebra el 8 de abril. En su caso, aunque está enmarcado dentro de su contrato de patrocinio con la compañía telefónica, sin duda será un entrenamiento magnífico de cara a su debut en larga distancia el próximo mes de junio. En los últimos meses le hemos visto participar en un media distancia por relevos -completando el segmento de la bici- o ganando la Carrera de las Empresas de Madrid, organizada por Banco Santander, heredero de su contrato de patrocinio con Banco Popular.

En 2017, durante la preparación del Campeonato del Mundo de Ironman 70.3 le vimos participar en dos cicloturistas: la Pontevedra 4 Picos, en la que cruzó la meta en primera posición -aunque era no competitiva-, y la Gran Fondo Ézaro. Para este 2018 ya ha confirmado su presencia en esta última.

El principio de variabilidad

Txema Córdoba, entrenador personal y profesor de la Universidad Ramón Llull, vincula todas estas actividades al principio de variabilidad: «Aunque la repetición y la especialización es de suma importancia en el entrenamiento hacia el objetivo concreto o la prueba que quieres realizar, igual de importante es la variedad«, comenta. Desde su punto de vista, es básico aplicar estímulos diferentes de manera constante durante el periodo de entrenamiento de cara a optimizar el rendimiento. «Si cada día realizáramos entrenamientos similares, con la misma estructura, orientación, intensidad, duración o materiales, nuestro organismo llegaría a  acostumbrarse y  a adaptarse de tal manera, que las mejoras serían cada vez menores«.

Incluso en el caso de Jan Frodeno, que este fin de semana ha probado de manera lúdica el surf, tiene su explicación. «Es un trabajo de equilibrio, de fuerza y de core que seguro tiene transferencia positiva en el triatlón«, comenta Córdoba.

Lionel Sanders, el alumno aventajado

El canadiense Lionel Sanders es todo un experto en probar otras cosas. En el mes de febrero venció en un triatlón indoor -logrando su mejor marca en 5K-, recientemente ha participado en el Campeonato del Mundo de ciclismo indoor y en próximas fechas se le podrá ver competir con nadadores profesionales en un 1.500 en piscina. Además, dada su experiencia sobre el rodillo, participó en los Campeonatos Nacionales de Zwift, logrando la cuarta posición en la prueba canadiense.

En su caso el probar otras disciplinas tiene más lógica que en ningún otro caso. Al entrenar única y exclusivamente en formato indoor, tanto la natación como el ciclismo como la carrera a pie, el desgaste mental al que se ve expuesto el canadiense le lleva a buscar nuevas disciplinas en las que poder competir con gente. Exceptuando la época de competiciones, que en su caso es bastante amplia, no tiene más oportunidad de coincidir con otros deportistas de nivel. «Cuando se dedica demasiado tiempo a un aspecto específico aumenta el riesgo de quemarse, de perder la motivación y de dejar de disfrutar de esa disciplina a la que se le está poniendo tanta dedicación«, concluye Txema Córdoba.