«Nadie se paró a ayudarme y el triatleta que me golpeó no mostró ni arrependimiento«, escribía en Facebook Jennifer Katharine, que este domingo caminaba a lomos de su caballo por las carreteras cercanas al castillo de Windsor, en Gran Bretaña. «Incluso llegó a sacarme el dedo«, añadió.

En un vídeo colgado por la propia jinete, y que se hizo rápidamente viral, se puede ver como tanto ella como su caballo pasean tranquilamente por el lado izquierdo de la calzada, mientras varios triatletas, que estaban compitiendo en el Royal Windsor Triathlon, pasan pegados a ellos por ambos lados, sin parar a pensar que podrían asustarle -con el grave perjuicio que supondría-.

Los organizadores de la prueba han abierto una investigación para ver qué ha ocurrido, tras ver la repercusión que el vídeo está teniendo (más de cuatro millones de reproducciones). No es la única que se ha quejado de la actitud de los triatletas. Varios transeuntes también sufrieron en sus carnes la tensión triatleta: «Casi me da un ataque al corazón cuando un coche, que estaba esquivando a varios ciclistas, casi me atropella«, ha escrito Amanda Coyne, vecina de la zona.

«Iban a gran velocidad y no les importaba quién venía por delante, o quién tenían detrás«.

Recordamos que en las pruebas abiertas al tráfico hay que cumplir con la normativa, y que nosotros también tenemos que dar espacio y ahorrar sustos a la gente con que nos crucemos. Como ciclistas -y triatletas- hemos de ser muy estrictos con nosotros mismos por nuestra propia seguridad.