En Planeta Triatlón nos gusta disfrutar de las crónicas de la gente, en este caso de nuestro amigo Iván que nos cuenta el sorpresón que se lleva al verse en un podium casi sin saberlo. A mi desde luego no me pasan estas cosas pero verlo que le pasa a gente conocida en el fondo para nosotros también es un trofeo. Aquí os dejo la crónica de su carrera.

Triatlón Olimpico Sin Drafting Costa del Sol (Trisur-Dx2)

El día 11 de Octubre cerraba la temporada con un triatlón en mi tierra, en Málaga, tras muchos años sin correr un triatlón aquí. Lo de correr la distancia olímpica surgió de rebote, estaba inscrito en la distancia Half, pero las molestias la semana previa al Titán de Cádiz me hicieron tramitar el cambio a la distancia olímpica sin drafting. Así que llegué a Torre del Mar con dos semanas de “descanso activo” tras la paliza del Titán, y todo el trabajo de una larga temporada.
Por suerte, Manu, compañero del Club Aguaverde, se animó a apuntarse a ultima hora y así tuve compañero de viaje, lo cual siempre ayuda a disfrutar más de este deporte. El notición llegó el viernes, cuando nos enteramos que corría Rubén Ruzafa en nuestra carrera. ¿En cuántos deportes puede uno presumir de salir en una salida junto a todo un Campeón Del Mundo (además varias veces en competiciones ITU y sobre todo XTERRA)? Además, Rubén es una grandísima persona y muy simpático.

DÍAS PREVIOS

Los días previos ya son casi de ritual, aunque en este caso más relajado al ser la carrera el domingo y el lunes ser festivo. Así el viernes viajamos más tranquilos y hasta salimos a rodar por el pueblo. El sábado ya si, fuimos a recoger los dorsales, y aprovechamos para inspeccionar el circuito de bici. De ida y vuelva, con una parte urbana con giros y rotondas, un tramo de nacional muy rápido, y el tramo final de subida de 2km, decorado con carteles de la organización, indicando no solo los tramos de curvas peligrosas, si no recordando “Que nos quedaba lo peor” y que “teníamos que haber hecho caso a nuestras madres y no haber ido”.

DÍA DE LA PRUEBA

El domingo empezó temprano, a las 6 en pie para desayunar y salir con tiempo para Torre del Mar. Como pronosticaba el tiempo, lloviendo pero sin viento. Llegamos con antelación suficiente, pero entre recoger el chip, entrar a boxes y colocar el material, nos quedó el tiempo justo para dejar las cosas en el guardarropa y calentar un poco. Una carrera al coche de última hora, y un chapuzón antes de la salida.
A las 9:00 cámara de llamadas (brutal estar en la línea de salida junto a todo un Campeón del Mundo de Triatlón en su disciplina, algo que en pocos deportes pueden hacer) y salida puntual a las 9:10.

Natación a dos vueltas. Desde el comienzo pierdo a los primeros e intento ir a mi ritmo, en una natación muy limpia, sin ningún golpe. No tengo las sensaciones de otras carreras, pero tampoco voy ahogado. Al terminar la primera vuelta, teníamos la salida “a la australiana”, había que salir a la orilla para tras rodear unos conos comenzar la segunda vuelta. Esto además de agónico, por lo que te sube el pulso al ponerte de pie, romper un poco el ritmo, y me cuesta algún minuto recuperar la velocidad de crucero, con todo completo la natación en poco más de 25minutos. Al salir sigue lloviendo, por lo que en la T1 mucha concentración para no resbalarme, como no nos dejaron colocar ninguna bolsa para tapar nada, todo en boxes estaba bien mojado (ole por los jueces, estrictos hasta el final).
El recorrido de bicicleta con el asfalto mojado es muy peligroso y por un error mío de inflar las ruedas a demasiada presión la rueda trasera me va culeando lo que me hace pasar miedo en cada rotonda y en cada giro, con algún susto que otro, pero al menos en la nacional sí que se podía uno acoplar e ir suficientemente rápido. En el inicio de la segunda vuelta, la bici me derrapa y ya con eso, pierdo la concentración y es clave para hacer una segunda vuelta más lenta, con el añadido de que al volver a Torre del Mar, al salir de la última rotonda ¡zasca! El ruido de como una chica que venía detrás se va al suelo, ¡qué mala suerte! No sé cuanta gente se caería, pero debieron ser unos cuantos. Todavía me patina la bici un poco al llegar a la línea de desmontar, así que me bajo mucho antes y me toca correr con la bici a cuestas unos metros más de lo normal.
Comienzo la carrera a pie fuerte, salgo de boxes, entramos en el tramo de arena (que tenía dudas sobre si se correría bien, pero se corría genial). La temperatura es ideal para correr, y una ligera lluvia para correr sin frio ni calor, pero es empezar a pisar en el paseo marítimo y ver como resbala, ¡parecía una pista de hielo! El triatleta que está delante mía se me va, y no soy capaz de seguirle, la gente corre que se las pela aquí. Por suerte hay tramos más secos, y se corre como a cambios de ritmo, con zonas de mejor tracción que permitían acelerar y zonas donde al resbalar tanto te vas frenando. El circuito son 2 vueltas de 2,5kms, y más o menos a la mitad un puesto de avituallamiento (situado tras unas “escaleras muy majas”), pocos metros después me cruzo con un Sputnik llamado RUBEN, ¡qué grande! Pero es que apenas unos segundos después pasa otro avión.. en este caso era mi compañero de club Manu, le animo como si me fuera la vida en ello, y compruebo que el tercero viene lejos, quedar segundo tras un Campeón del Mundo es lo más parecido a ganar! Empiezo a contar posiciones, muy lejos del Top10, aunque tengo a un grupo más o menos cerca. Intento motivarme para cogerles, pero no logro acercarme, más bien me van sacando bastante, justo antes del avituallamiento consigo adelantar a uno que no ha podido aguantar el ritmo, y poco después me vuelvo a cruzar con los dos aviones, que les sacan más ventaja si cabe al tercero. Me cruzo con los que van delante, han aumentado la ventaja, por lo que veo lejos el Top10. Llego al punto de giro, mucha gente animando, alguna cara conocida como el gran Emilio Aistartio. Al poco de iniciar la siguiente vuelta me pasa otro triatleta a gran velocidad, ahora sí que doy el Top10 por imposible. Sigo disfrutando de un ritmo más o menos constante, esperando a cruzarme de nuevo con Manu, como alegría del día, así que me quedo muy tranquilo cuando le veo volar tras Ruzafa hacia meta.

Yo me encuentro cada vez mejor y el paseo está cada vez más seco, por lo que intento aumentar un poco el ritmo por si cazo a alguien, o al menos que no me cace nadie. La entrada en meta es intensa, últimos 100m con mucha gente animando, como siempre intento llevar buena zancada (para las fotos) y levantar los brazos… (aunque siempre me quedo a medias). Me cuelgan la medalla de finisher, y directamente busco a Manu para darle la enhorabuena, menudo máquina.

POST-META

El postmeta de este DX2 de los mejores que he disfrutado, con mucha comida, variada… pero antes de nada, viendo que no había cola en los masajes, me voy del tirón (que luego hay que esperar), allí me cuenta Manu que la entrega de premios a las 14h, había tiempo de sobra para ponerse fino a tortilla y cocacolas. Cuando salen las clasificaciones, veo que había relevos, y se habían colado 3 delante mía (por eso corría tanto la gente), ¡así que había quedado 8! 5 de categoría Elite Masculina. A las 14:00 puntuales empieza la entrega de premios, y al llegar el podio Elite Masculino dicen mi nombre.. no lo entiendo y tardo en comprenderlo, al “no poder acumularse premios” el primer y segundo de la general ceden su puesto en el podio de la categoría a los que venimos detrás, por lo que en la clasificación salgo como 3. No me gusta mucho la idea, porque ya ser 8 de la general me parece suficiente premio, pero subo a recoger el premio y a por la foto de rigor. No se puede pedir más para despedir la temporada.

Al poco de bajarme ya estaba maquinando para buscar objetivos para 2016, aunque primero a descansar unas semanas. ¡Me lo he ganado!