A punto de cumplir mis “trienta” y diez o de cumplir los mismos años que ediciones se han celebrado de Maratón Popular de Madrid, me enfrento a una nueva realidad como triatleta y deportista amateur. Esta temporada, después de una lesión que me ha marcado los objetivos deportivos (para mal) y de mi futura segunda paternidad, he tenido tiempo de analizar qué aspectos son fundamentales para que mi actividad se mantenga por muchos años venideros, hasta el infinito y más allá…

Bici, mucha bici

Después de meses entrenando la carrera a pie a conciencia para preparar mi primer maratón, precisamente para celebrar mi cumpleaños junto al maratón de Madrid, voy y me lesiono. Y todo gracias a una lesión latente que tenía de mi etapa futbolera. A la porra mis duros meses de preparación y por supuesto, mi objetivo para la temporada. En lugar de resignarme, he descubierto que en mi caso, algo pasado de peso, con poco tiempo y una familia que crecerá en breve, mi principal aliada va a ser la bicicleta.

Podría deciros que como Kevin Spacey en American Beauty, me haré con un flamante deportivo rojo en forma de Cervelo P5X, pero nada más lejos de la realidad (y de mi bolsillo). La bici me va a permitir seguir entrenando a deshoras, sin restarle tiempo a la familia, no solo para no perder la forma física, sino para recuperarme de la lesión, al tiempo que mejoro en este segmento tan importante en triatlón.

Sé que en los próximos meses, incluso años, no voy a poder escaparme cinco horas un domingo con la grupeta. Así que he retomado la BTT, montando una sillita para poder llevar a mi hija mayor conmigo.

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Cuarentón y ¿gordo?, no gracias: ¡a mí la nutrición!

Mucho se ha escrito ya en Planeta Triatlón sobre las bondades de una nutrición equilibrada, enfocada a conservarnos en la mejor forma física posible. Mens sana in corpore sano.

En mi caso, los malos hábitos alimenticios, compensados con picos de mucho entrenamiento, me han mantenido en un equilibrio peligroso. Ahora, con la lesión, ese equilibrio hace que la balanza se venza hacia el lado de los kilos de más, la ansiedad… ergo la mala alimentación.

El mejor consejo que os puedo dar: nunca es tarde para cambiar vuestros hábitos alimentarios hacia unos más saludables. Poneos en manos de un buen dietista o nutricionista, cambiar vuestra forma de comer y si ahora podéis entrenar menos, al menos vuestro “corpore” se mantendrá “sano”; y creedme, la mente se mantiene sana cuando el cuerpo también lo está, aunque ahora podáis dedicarle menos tiempo al triatlón.

Foto: equidieta.com

Foto: equidieta.com

Disfrutad del deporte en familia

Cuando se tiene la fortuna de compartir tu afición con una pareja que también ama el deporte, es todo mucho más fácil. Si no es así, tampoco se trata de mandar a la parienta a conseguir un slot en Kona, entre otras cosas, porque ella nos puede mandar a nosotros a conseguir un slot en Tinder o Adoptauntío.com con la misma rapidez.

Con niños pequeños es más complicado sacar tiempo para entrenar, pero he dejado de verlo como un inconveniente. Inculcar a los más pequeños tu pasión por el deporte es lo mejor que uno puede hacer en estas situaciones; de verdad, intentadlo.

En mi caso, la peque disfruta aprendiendo con su padre a montar en bici aún sin pedales. Que su madre le acompañe en matronatación, le ha convertido en un pececillo ávido por meterse en el agua y demostrar sus habilidades buceando, desplazándose entre corcheras… ¿acaso no empezamos todos así antes de devorar metros y metros de técnica, aguas abiertas, elegir neopreno…?

¡Qué gran deporte es el pilla-pilla! Nuestra pequeña se calza sus Asics Noosa Tri talla 24, iguales que las de mamá y papá (sus zapas chulas como ella misma dice) y en seguida, propone jugar a correr. Y digo yo, ¿no es acaso correr, un juego? De verdad, alejad la pereza y disfrutad de vuestros hijos independientemente de que monten en bici, naden o corran. También me vale jugar a las palas, tirad los bolos de plástico en plan Godzilla o bailar un hula-hop en el que vuestra barriga ya no cabe (para eso, mirad mi recomendación anterior).

Foto: canofotosports.com

Foto: canofotosports.com

Compite cerca de casa

Estéis lesionados o no, sea vuestra familia más o menos deportista, tengáis una prole más o menos amplia, si no queréis alejaros del mundo competitivo y de esas ganas por ser finisher, nunca dejéis de competir.

Si además, no queréis empeñar vuestro presupuesto para pañales, cunas, tronas, biberones y el sinfín de cacharros que requiere la infancia, competid cerca de casa. Por un lado, os resultará más económico por razones obvias y por otro, siempre podéis vincular a toda la familia en la actividad. ¿No os parece un buen plan, un Santander Triathlon Series en la Casa de Campo y después una tarde en familia por el centro o un pic-nic de recuperación allí mismo? Todo son ventajas.

He vivido la experiencia de cruzar la meta de mis últimos retos triatléticos con mi hija pequeña en brazos, asustada al principio y últimamente corriendo a mi lado de la mano para cruzar la meta. Aunque algunos organizadores están prohibiendo esto, no dejéis pasar la vivencia de ver en sus ojos la admiración, el orgullo y la felicidad de ver a su madre/padre ser finisher, compartiéndolo con ellos y dejándoles lucir vuestras medallas. De verdad, es algo indescriptible, probadlo.

pedro

Y por último, la experiencia es un grado

No se cumplen 40 tacos todos los días. Dicen que la experiencia es un grado y no puedo estar más convencido de que en nuestro deporte, cuando se es amateur, es una verdad como un templo.

Tanto si habéis empezado en esto del triatlón hace poco, como si lleváis años compitiendo, la edad nos da la perspectiva necesaria para afrontar mejor los retos, superar mejor las adversidades y ser cada vez más competitivos. Valoramos mucho mejor ir a fuego en los entrenos y como bien dice un amigo argentino, afincado en Méjico, y finisher de varios IM, más allá de los cuarenta, uno aprende a convertirse en un ser aeróbico, refiriéndose a que aunque los entrenos de potencia anaeróbica son necesarios, la edad nos hace darle importancia a ser más regulares, reducir nuestra frecuencia cardiaca en competición, a hacernos más resistentes, fiables, tal vez más lentos sí, pero en definitiva, “mayores” en esto del triatlón.

¡Felices “trienta” y diez a todos los cuarentones!