Españoles, el triatlón ha vuelto. Y ya iba siendo hora, carajo. He de reconocer que lo echaba más de menos. Entrenar está muy bien (o no, es un coñazo, para qué negarlo) pero plantarte en una prueba cronometrada, dispuesto a tragar la sangre que se te acumula en la garganta, mola mazo.

En la prueba Open salgo con Oriol, Toni García y Javier Buisan. Nos metemos en la cámara de llamadas. Son las nueve y veinte de la mañana y la cosa va con retraso. En El Prat, que deben ser monárquicos. Empezamos a plantear cómo nos organizamos para la natación. Que si tiro yo, que si se pone delante Toni García y el resto seguimos su ritmo, que si vamos de dos en dos, que si en rombo, que si hacemos un cuatro cuatro dos atacando por las bandas… He visto comisiones de investigación anticorrupción en el congreso de los diputados con más quorum que nuestro debate. Al final llegamos a una triple entente en la que tiro yo para tratar de aprovechar el drafting acuático, y que sea lo que dios quiera.

Nos ponemos en la línea de salida. Estoy confiado en mis capacidades, algo nervioso y con muchas ganas. Ha llegado el momento de demostrar que todos los meses de entrenamientos de piscina sacando el higadillo, han servido de algo. Pistoletazo de salida. Al agua. Empiezo a tirar con ganas durante 20′, doy una brazada de espaldas para controlar que vamos juntos… y tengo a Oriol a unos diez metros y a Javi y Toni algo por detrás. Ups. Quizás me he pasado. Bajo ritmo, espero que llegue Oriol.

Empieza el desconcierto. Toni está sufriendo -hay mucha corriente- y no sabemos qué hacer. Nos miramos más indecisos que dos participantes del Un dos tres ante la decisión de si el sobre de la Ruperta o el de la hucha de cerdito. Solo que aquí no hay apartamento en Torrevieja en primera línea de playa. Aquí lo que hay son maravillosos tragos de agua aprovechando el caos.

Volvemos a hablar, tal como hacíamos en la cámara de llamadas. Todos queremos inventar algo y sólo estamos consiguiendo ponernos la cabeza como un bombo. Me pongo al lado de Toni a ver si quizás nadando muy cerca le ayudo, pero al final sólo hacemos que ponerle nervioso, así que Oriol y yo nos adelantamos unos metros y nos dedicamos a simplemente ir avanzando. Javi se queda con él, acompañándole. Hago la mayor parte del recorrido nadando de espalda, o solo a pies… Frustrado por no poder ayudar a tratar de ir los cuatro juntos un poco mejor. Sé que este era el segmento en que podía echar mi mano, y en cambio me noto incapaz; luego en la bici y en la carrera a pie me van a llevar con el gancho y yo en cambio no voy a poder darlo todo en el agua. Ñe.

Triatlón por equipos de El Prat

Salimos al final en 22’30” (24’52” según organización). El pulsómetro marca 1.050 metros, así que es un ritmo lento. Me quito el neopreno sorprendentemente rápido. Debe ser que como no me pierdo ni una prueba de las WTS de las que echan en televisión, pues algo se me ha quedado. Aunque no sé, por esa regla de tres en la cama debería ser un fiera. Y no. Ya os digo yo que no lo soy.

Subimos a la bici y a pedalear. Me quedo unos metros porque no consigo meter el pie derecho en la cala. Hay que tener en cuenta que apenas he probado la bici de Txema, voy acelerado y estos ya le están dando zapatilla. Los consigo pillar en el puente. Conozco el recorrido porque entre semana lo he hecho dos veces en el bkool y sé que es extremadamente rápido. Hay bastante tráfico tanto de ida como de venida y algo de viento. Tratamos de hacer relevos pero vamos más descoordinados que Belén Esteban en Mira quien baila. Al final Toni tira, Oriol le va a la par y yo sufro como un cochino para no descolgarme. Javi nos llama de todo menos bonitos unos metros más atrás pidiendo que le esperemos para aprovechar rebufo. Yo en las curvas no me hago a la bicicleta, tengo miedo de irme al suelo y me toca recuperar en las rectas.

Primera vuelta finiquitada. En la segunda conseguimos homogeneizar la velocidad. Toni está volando y aunque voy con el corazón en la boca, me lo paso teta. Ritmos de 43kms/h yendo y de 34 volviendo. Divertidísimo.

Llegamos a la T2 en 33’47”, sólo un segundo peor que los del Cerdanyola C, a una media de 35’57kms/h. Nos calzamos las zapatillas, las gafas de sol (uo uoá), la gorra, y a correr. De nuevo cambio de segmento rápido. Me quedan cinco kilómetros por delante para echar los higadillos. Soy consciente de que apenas he practicado transiciones y de que mi ritmo por encima de umbral es más triste que un programa de Jose Luis Moreno un sábado por la noche, así que ya lo siento, pero a Toni, Javi y Oriol les ha caído un muerto conmigo.

Miro el pulsómetro cuando llevamos más o menos medio minuto corriendo y hemos arrancado a 3’40”. Peroestoquées, hombrepordiós. Aflojamos, pero hacemos el primer kilómetro en 4’08”. Yo noto que ya voy con el gancho puesto y aún no hemos llegado ni al 25% del tramo.

Toni, que va sobrado, se pone a mi lado animándome. Segundo kilómetro en 4’18”. Me duele todo y hace un calor de la hostia, mucho más de al que me he acostumbrado en Valladolid, más allá del muro. Oriol y Javi van supercómodos unos metros por delante. Aun con todo, vamos adelantando grupos que teníamos por delante, así que a lo mejor no lo íbamos haciendo tan mal. Javi prueba a empujarme cuando hemos subido ritmo hasta 4’30” y, joder, qué maravilla. Bajamos a 4’15” de golpe. Yo sigo sufriendo como un perro apaleao pero eh, como si me llevasen a la sillita de la reina. Me voy a alquilar a un tío rápido para que me haga esto en los 42 kms del segmento de carrera a pie del Ironman de Frankfurt. Nos plantamos a cuatrocientos metros de meta y saco fuerzas de donde no las tengo (o algo así) para apretar y que entremos con unos segundos de mejora.

Triatlón por equipos de El Prat

Entramos en los algo menos de cinco kilómetros en 19’56”. Sudo como un cerdo y no siento nada, solo jadeo. Nos abrazamos orgullosos de la hazaña. Al final, puesto 25 de los 44 equipos participantes en 1h18’33”, solo 27″ por debajo del Cerdanyola C, contento por el resultado final pero muy preocupado por mi nivel comparado con el resto de compis del club. He perdido fuelle y lo peor es que estando a 700 kms de distancia, no puedo mejorar como están haciendo ellos. Voy a tener que traerme a Txema a Valladolid, aunque sea agarrao de las orejas.

Quedan tres semanas para el primer half, Bilbao. Siguiente prueba de fuego y a la que, ahora mismo, voy más acojonao que Casillas en una tanda de penalties en el Bernabeu.